Tenga : Salvar al nanbanjin

Tenga – Salvar a los nanbanjin 南蛮人

1590 La escena transcurre en la provincia de Izumi de la gran isla Honsu, ahora bajo control del clan Akechi quienes control tenga mientras Totoyomi hideyoshi completa su venganza por la traición de akechi mitsuhide. La acción transcurre en el puerto comercial de Sakai, su castillo Gassan Toda controlado por Ukon Takayama quien apoya incondicionalmente a Mitsuhide.

Los europeos llegarón a Tenga hace unos 22 años, su influencia cuajó en las islas del sur, kyushu y shikoku, principalmente el puerto de Nagasaki, es posible que haya unos 30 daimyos conversos mas unos 200 samurais de rango medio, el pueblo apenas sabe nada de los europeos ó Nanbanjin  (cultura popular a Nivel Experimentado aporta algún dato). Sakai ha recibido en los últimos 5 años un total de 40 barcos ó barcazas procedentes casi exclusivamente de relaciones previas con las otras islas, por lo que el comercio con la gran isla, Honsû es todavía algo excepcional. Pero sin embargo Oda Nobunaga se sentía muy atraído hacia los europeos y consiguió grandes ventajas en los tratos obteniendo excelentes cargamentos de armas de fuego siendo de momento el único artículo por el que los daimyos se han interesado, con honrosas excepciones, material religioso, especias que no se encuentran en japón, jabón, azufre,… Pero estas escasas relaciones comerciales han sido muy peligrosas para los europeos sobretodo por el extremismo de algunos daimyos, pero también por disputas entre clanes por obtener más armas que el resto de clanes.

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La partida se desarrolla incialmente en Sakai, donde malviven algunos de nuestros Pjs:

Yoshihide Muratane (Muratane-Dono):  gran sensei Kenjutsu, en concreto Ödachi, gran arma más larga que el Nodachi pero de similares características, dicha arma en unos pocos años pasará a ser tan solo un símbolo de poder, y se olvidará su uso por su complejidad debido a su peso y tamaño, asi que Yoshihide es el último sensei que defiende las antiguas artes aunque ha desarrolla su propia versión del estilo Kage e intenta difundirlo y que triunfe. Sus problemas, Su dojo Tadaoki va a cerrar sus puertas para siempre, su arte se perderá probablemente ya que el maestro de maestros fue derrotado por su mejor alumno Kato Kiyomasa, una gran deshonra, y desde entonces Yoshihide solo vive para intentar demostrar que su estilo debe perdurar y es el mejor, pordesgracia esto no ocurrirá hasta que Kiyomasa caiga.Òdachi

Daihachi Koreyoshi (Koreyoshi-sama):  uno de los tantos Yojimbos que malviven por las calles de Sakai vendiendo su espada al mejor postor, casi exclusivamente a comerciantes que desean proteger sus mercancías y sus vidas. De hecho la aventura es básicamente eso. Poco que decir sólo que su gran estatura y fuerza lo hacen inconfundible, uno de los mejores alumnos de Yoshihide. Sus problemas, dependencia a la bebida y una deuda económica importante, 3 Kokus con un total de 4 comerciantes entre Sakai y Okayama.

Saburô Chikahi (Chikahi-Dono): Maestro en Jujutsu, se traduce literalmente como “el arte de cumplimiento”. Más exactamente, sin embargo, significa el arte de usar las fuerzas indirectas, tales como cerraduras comunes o técnicas de proyección, para derrotar a un oponente, en lugar de la fuerza directa como un puñetazos o patadas. Su problema es que todo Sakai cree que amañó su último combate de prestigio con un maestro visitante, las apuestas le perjudicaban por ser el visitante más famoso y con más influencia; la verdad no es así, la victoria fue justa, ineperada, pero nadie lo sabe y se le cree corrupto. (detalle más adelante)

Y para no eternizar, el resto de Pjs irán surgiendo, de momento se añaden a estos varios Ronin comprados como guardaespaldas para el viaje: Sukeoka Ujinaga (Ujinaga-sama) “violencia pura”,   Sadatsune llamado “el traidor” y Michihora el “viajero”.

La partida:

Todo comienza cuando un importante comerciante de Sakai, Gunpei Torami (Torami-Dono), se encapricha del último gran barco que ha llegado a Sakai procedente de Kôchi (Kuyushu). Está bajo el control de un clan enemigo, pero eso a nuestro amigo no le importa y quiere hacerse con todo su cargamento compuesto de unos 200 rifles de excelente fabricación, 1 Tn de pólvora y yescas y 10 cañones de calibre 2,5 kgs. Más baratijas y un pequeño cargamento de sedas chinas. Total una fortuna para cualquiera. Después de casi 2 meses de negociaciones, Gunpei ha logrado convencer al capitán de “Ntra. Señora de la Esperanza”, Juán Dávila (Davila-Dono), de forma casi milagrosa, para que acceda a intercambiar toda su carga a cambio principalmente de lo siguiente:

 

       Armas: de factura japonesa, los portugueses desean atesorar algunos elementos de artesanía y averiguar hasta donde han llegado los japoneses en la forja de espadas. Esto es muy fácil pedirlo, pero en este país la cultura de la guerra todavía está muy arraigada, y ceder parte de sus secretos militares, aunque solo sea cediendo algunas armas, otra hipocresía más, ellos ansían poseer cada vez más armas de fuego, de hecho Oda Nobunaga deseaba para sus jefes militares los mejores avances en dichas armas y a la vez colaborar y ayudar a los extranjeros a establecerse y a relacionarse en Honsu, pero eso forma parte del pasado ya. Torami-dono intentará contentar a los extranjeros con armas melladas ó antiguas, ya buscará la manera.

          Cargamento de especias y de sal: es lo habitual, su trabajo, y su especialidad, ya lo tenía previsto, los extranjeros serán recompensados con un buen cargamento de las especias más conocidas y usadas en japón, no habrá problema.

  • Comercio con japón S. XVI-XVII
    Comercio con japón S. XVI-XVII

Las negociaciones han llevado a Gumpei casi a la locura, las exigencias de los portugueses resultan a veces increíbles y otras son muy sencillas pero otras tan imposibles que ninguna traducción puede ayudar. Gumpei aprendió en tan solo 6 meses los elementos básicos del idioma, con anteriores comerciantes portugueses y la persona con la que suele negociar en este caso se llama Antonio de Andrade (Andrade-Dono) 2º oficial y jesuíta. Por desgracia una de las exigencias aparte de los elementos a intercambiar es que el tal Antonio (jesuíta y Aventurero a la vez) pueda viajar con un grupo de protección hasta el interior de Honsu, puede que hasta la capital Miyako, ya que el misionero es un gran maestro del dibujo y desea retratar casi todo lo que vea en su camino. Este es sin duda el elemento principal de la partida, acompañar al extranjero y evitar que sufra en el camino demasiados problemas como que le separen la cabeza del cuerpo.

Ahora Gumpei tiene que inventarse la excusa para que ese viaje no sea un desastre antes de comenzar. Ha engañado a un grupo de Ronin y otros, Nuetros Pjs, con muy malas pulgas con las promesas de tesoros y riquezas de los nanbanjin si llevan sano y salvo al extranjero hasta Miyako. Por suerte para Gumpei ahora la situación está al rojo vivo, mejor, porque el caos reinante en casi todo Tenga puede que le beneficie.

SESIÓN 1 – LA CONSPIRACIÓN:

Todo comienza, como no en Sakai, donde nuestro sensei en Kenjutsu, Muratane-Dono, regenta una afamada escuela, con las arcas vacías y apunto para el cierre, pero famosa en varias provincias cercanas. Sus suerte parece cambiar cuando recibe mensaje de que su Dojo “Tadaoki-Muratane” tendrá el honor de acoger un pequeño torneo al que asistirá el gran señor de la procincia Yamashiro (capital) Tsutui Junkei Daimyo con gran influencia sobre el clan enemigo Akechi y sobre la corte imperial, pero aun y todo un inmenso honor que dará aún más prestigio, esto es así porque aunque Akechi Mitshuhide no sea querido en Sakai eso no significa que sus amigos y emisarios puedan viajar libremente y más sin haberse declarado estado de guerra, además de que Junkei-Dono tiene influencias políticas importantes con algún noble imperial, dato no conocido en detalle obviamente.

El torneo tiene sólo 3 inconvenientes, uno que no puede añadir comepetidores ni cobrar por asistir, por falta de tiempo, dos que los 5 combates previstos serán a muerte, con espadas en lugar del típico entrenamiento kendo y tres como apenas queda tiempo no tiene opción a negarse lo que podría suponer algo muy grave.

Acepta, como no le queda opción, y en tan sólo 4 días el ayudante del ministro estará en su Dojo junto con su séquito y los competidores, de gran nivel según lee sus nombres.

Saburô, nuestro experto en  Jujutsu, con escuela propia tan solo unas manzanas de distancia del dojo de Yoshihide, es quien recibe la visita del comerciante, Gunpei, quien le propone que reúna a un buen grupo de valientes samurais para trabajar como guardaespaldas. Por desgracia Gunpei como buen negociante ofrece una mísera paga, además de que en las primeras horas de búsqueda por parte de Saburô del grupo, todos los samurais consultados se sienten indignados incluso aunque la paga fuera inmensa. Asi que Saburô recurre a su vecino debido a que su Dojo de Kenjutsu recibe alumnos mucho más variopintos que los suyos, debido a que aprender algún arte marcial defensiva es casi obligatorio para cualquier samurai de prestigio y son escasas, el arte de la espada está mejor valorado pero existen muchas más academias y además todo samurai residente en los castillos tiene siempre a su disposición más armas y maestros que en cualquier Dojo.

Primeros diseños Armas de fuego llegadas a Japón S.XV-XVI
Primeros diseños Armas de fuego llegadas a Japón S.XV-XVI

Muratane-Dono recibe el testigo y viendo la paga disponible, decide contactar con Koreyoshi-sama, un buen Yojimbo, temido en todo Sakai por su habilidad, exalumno y gran amigo suyo. Koreyoshi-sama le propone al menos un hombre más Ujinaga-Sama y otros dos más, Michihora y Sadatsune, pero estos últimos están de viaje y no se les espera en menos de 5 días.(más Pjs que se incorporen en proximas sesiones)

Chikahi-Dono también descubre que en el castillo de Sakai tendrá lugar un torneo de Jujutsu, se ha enterado muy tarde e intenta mediar a través de Gunpei para que este le ayude, al final después de 24 horas, Saburô es inscrito in extremis, deberá presentarse en el castillo en 2 días cuando tendrá lugar su primer combate.https://joseluiscosta.files.wordpress.com/2015/08/99cbb-21_.jpg?w=210&h=183

Final de la 1º Sesión: en cuanto al resultado del primer combate de Chikahi-Dono en el castillo, su contrincante Daigorô-Dono, de Ômi, quien Chikahi-Dono conoce un poco, pero no sabe que ha podido hacer en los últimos 5 años, cree que será un rival sencillo. Por desgracia en el combate por Ippon (ko para los no entendidos) de unos 5 minutos en total casi es derrotado nuestro PJ, por suerte en el último momento consigue un buen golpe a las piernas que le da ventaja pues hace que Daigorô-Dono cojee bastante y su siguiente lance es el último, Saburô le rompe las costillas y se produce un derribo completo.

La movida en el Dojo de Yoshihide acaba de forma muy llamativa y violenta, resulta que de entre los ayudantes y comediantes que vienen para preparar el dojo (decoración, asientos,…) y amenizar la velada para el daimyo se sospecha de que uno de los comediantes sea algún tipo de espia, estos sirvientes son todos ajenos al dojo y Yoshihide decide en el último momento trasladar sus piezas más valiosas al Dojo de Saburô, por desgracia entre tanto jaleo los ronin que van a realizar la misión para el comerciante se encuentran colaborando con Yoshihide y la llegada del séquito del daimyo Tsutui Junkei pasa casi desapercibida, este descuido es suficiente para que el comediante sospecho teje su telaraña de traiciones, pero es delatado por el otro comediante que ni es espía ni conoce a su compañero de nada, con lo que Yoshihide ha descubierto una trama asesina que tendría lugar en su Dojo durante el torneo y su víctima sería como no el daimyo Tsutui Junkei . Entre tanto, la guardia del señor se presenta y un gigantón llamado Minoru Nakatora está al frente, Yoshihide lo conoce bien, es muy peligroso, conviene no cabrearle. Por desgracia, tanto jaleo y tantos rumores acaban por cabrearlo y en unos minutos Minoru pedirá explicaciones al dueño del Dojo.

Pero mientras tanto nuestros Ronin Daihachi y Sukeoka, Pjs también muy vistosos y conocidos en la ciudad, son apartados de forma muy sutil a una trampa por parte de la guardia del daimyo y acaban rodeados por 5 samurais armados y con ganas de hacer rodajitas. Mientras esta emboscada ocurre a pocos metros del dojo, Yoshihide está muy ocupado apaciguando al peligroso jefe de la guardia. La emboscada podría haber acabado perfectamente con la muerte de los ronin, pero Daihachi y su Ödachi dan buena cuenta de al menos dos de los atacantes en pocos segundos, Sukeoka sin embargo se complica la vida con dos atacantes y acaba herido, no grave, pero lo justo para que Daihachi se tenga que olvidar del quinto imbécil y ayude a su amigo. Total sólo ha escapado uno y sólo Sukeoka está herido, una gran suerte. Daihachi ha demostrado una vez más que es uno de los guardaespaldas más fuertes de la ciudad, ex-alumno del arte de Muratane-Dono y su Ödachi no puede compararse a ninguna katana, a no ser que el contrincante consiga engañarle o distraerle, pues su disciplina se ha puesto muchas veces en entredicho y su falta de concentración es también conocida. Y Ujinaga-Sama también ha demostrado su rapidez y pericia casi imbatible contra un único adversario, no así contra más de uno.5231174_orig

Y para acabar, aunque Yoshihide es un maestro en su arte de la espada, su aspecto y modales son demasiado intimidantes y directos y Minoru acaba retándolo. Resultado favorable para nuestro Pj pero también por el pelo de una gamba, recibe un buen golpe en la cabeza, un chichón del tamaño de 3 limones, pero Minoru acaba postrado y Yoshihide visto que su honor y su arte están en serio peligro pone fin al combate rematando al insolente Minoru. Su arte no ha quedado hoy en entre dicho, pero sí una vez más su arrogancia casi empaña su demostración en plena calle, Muratane-Dono es temido y admirado por su habilidad en todo Sakai y a la vez poco apreciado por su brusquedad y dureza.

SESIÓN 2 – LA HUÍDA:

Nuestros Pjs se encuentran inmersos dentro de una grave conspiración contra un daimyo muy próximo a Akechi Mitshuhide y con influencias en la corte. Y por supuesto a nuestros Pjs muy pocos los consideran inocentes, la dureza y pocas habilidades sociales de Muratane-Dono le ponen en un problema serio de falta de respetabilidad.

La situación no puede ser más grave, pues lo es, llegan unos mensajeros del daimyo de Sakai y advierten a Muratane-Dono, nuestro sensei kenjutsu, de que si no abandonan la ciudad, él y el resto de sospechosos, Koreyoshi-sama y Ujinaga-sama en el plazo de 48 horas recibirán una última visita acusándoles de traición, él como conspirador será ajusticiado y sus colaboradores como testigos de no verificar las acusaciones y demostrar de forma inapelable su no implicación también serán ajusticiados, Chikahi-Dono se encuentra fuera de esta carta pero él tampoco cree estar muy a salvo de las críticas y rumores y decide ayudar a su gran amigo y colega, Muratane-Dono.

Representación de los Extranjeros Europeos en Japón.
Representación de los Extranjeros Europeos en Japón.

Comienza la huída, pero casi no hay efectivo, entre todos apenas suman lo necesario para dormir en un par de posadas dos noches. Toman la decisión de acudir a torami-Dono para pedirle un precio más justo por llevar al jesuita portugués, Andrade-Dono de aventuras, realmente así va a ser porque los Pjs han sido oficialmente repatriados. Pero Torami-Dono no debe averiguar su situación real asi que habrá que escoger a un Pj poco conocido en Sakai. Sukeoka, el violento ronin, es elegido y disfrazado con ropas limpias y aire altivo para convencer a Torami-Dono.

El truco resulta, más o menos, Torami-Dono se muestra receptivo y cree a Ujinaga-Dono lider del grupo y le promete una parte del botín de armas del barco, un 10% del cargamento. Pero Ujinaga-Dono realmente necesita de efectivo e intenta negociar un trato menos ventajoso pero con dinero por delante, pero Torami-Dono no acepta.

La única pega es que Torami-Dono ha confiado en Ujinaga-Dono (que ante Gunpei se llama Niota Yonosabe, Yonosabe-Dono, y pertenece al daimyo del casitllo Kubani de la provincia Sitsu) que dice que enviará carta a su daimyo pidiendo más datos sobre este “gran Samurai” que se ha presentado de forma tan respetuosa ante él. ¡Cagada! Ahora Ujinaga-sama tiene algo muy importante entre manos, capturar y/o matar al mensajero para asegurarse de que el mensaje no llega a su falso daimyo. Tiene suerte y justo al salir de la casa la rodea y encuentra con facilidad al mensajero que sale con presteza y recorre las calles sin mirar atrás, le persigue, le da alcance, le pide que le entregue el mensaje, este se niega y fin de la conversación y de su vida.

Descarga de mercancias puertos japoneses.
Descarga de mercancias puertos japoneses.

Ahora Ujinaga-sama vuelve al Dojo de Muratane-dono, informa de lo sucedido y llegan a la conclusión de que no hay tiempo para redactar una carta de respuesta falsa; además hay otro grave problema, resulta que Torami-Dono mintió al samurai, o bien es tonto, porque en la carta del mensajero muerto, exije tropas para capturar al sensei Muratene-Dono y sus compañeros, Koreyoshi y Ujinaga, por los rumores que hay sobre su actuación ante el daimyo de Yamashiro. En la carta no dice nada del exilio forzoso, pero no importa, es muy urgente, hay que salir de la ciudad, Murataney Ujinaga ya más recuperados de sus heridas durante el asalto contra los guardias del daimyo, traman un último intento de obtener algo de efectivo y un transporte para el portugués durante el viaje. Disfrazan a los sirvientes de tropa, ashigaru, con el material de los dojos, y Ujinaga-sama (disfrazado de gran samurai) vuelve a ver a Torami, esta vez de forma mucho más dura y también tiene éxito incialmente y consigue con su carácter un pequeño carro y unos 200 Ryó de bronce (1/3 de una moneda de oro) suficiente para huír.

Bueno o eso parecía, unas horas antes en la mañana de su último día en la ciudad, acude al dojo una niña, llamada Narumi, dice ser la hija de un comerciante al que Koreyoshi-sama debe dinero y en pago de esta deuda le pidió dias atrás que acompañara a su hija hasta un gran templo en la provincia Setsu a unas 4 jornadas a caballo. La sorpresa es total, Koreyoshi-sama está muy liado ayudando al resto en los preparativos del viaje e investigando por las calles hasta donde llegan los rumores sobre su exilio. Narumi aunque afirma tener sólo 19 años, hay algo en su aspecto que le hace parecer mayor o inteligente, su mirada es firme, su forma de hablar es calmada y sus palabras sumamente correctas, hay algo que no encaja. Le encanta descubrir que el viaje es inminente y no le importa que el viaje sea más largo de lo esperado, ya que no hay caballos, bueno sólo 2, el de Ujinaga-sama y el de Muratane-dono y con el carro el viaje aún será más lento.

Vaya grupo, un extranjero y su traductor, los dos ronin, los dos senseis casi repudiados, y ahora se une una niña con porte de noble.

El tiempo corre y el grupo se pone en marcha, el portugués y su traductor se unen al grupo de exiliados y salen de la ciudad, todos acuden a una cita concertada por Torami-Dono previamente en una taberna de prestigio, se producen las rápidas y frias presentaciones, Andrade-Dono será bien tratado y los fornidos guardaespaldas son imprescindibles, Chikahi-Dono pone en antecedentes a Andrade (con su traductor) sobre el supuesto viaje, supuesto porque Chikahi-Dono no puede saber a donde podrán llegar, el interés de Andrade-Dono es claro, llegar a la capital, para lo cual hacen falta 10 jornadas a caballo, imposible se irá a pie con un único carro para la comodidad del  extranjero lo que alargará el viaje por lo menos 20 jornadas si no más.

Por suerte el exilio concluye a pocos kilómetros ya que la frontera está muy cerca, una vez cruzada, no hay vigilancia pues no están en guerra y el grupo se siente aliviado….Ahora toca seguir huyendo sin saber bien donde, la dirección de momento es clara, el camino más directo a Miyako, provincia de Yamashiro que les mete en la boca del lobo pues Tsutui Junkei gobierna allí, aunque primero tiene que completar su visita a Sakai apenas manchada por el incidente al menos en lo tocante a su reputación no así a las vidas de todos nuestros protagonistas pues sus vidas han desaparecido al menos para los dos Sensei que abandonan su casa y forma de vida sin saber cuando podrán volver, los ronin son personas acostumbradas, han sufrido en sus carnes destierros muy dolorosos, de ahí su cambio de estatus.

Pausa – El pasado de alguno nuestros PJs:

Koreyoshi-sama perdió a toda su familia en un incendio provocado por el que fuera su antiguo señor, vengó su muerte de forma casi automática, su destierro fue mas que justificado, de hecho fue perseguido durante al menos dos años por antiguos compañeros, gracias a la ayuda de Muratane-dono, quien se convirtió en su mentor y protector durante un tiempo, esta caza nunca triunfó y varios de sus perseguidores desistieron, al menos uno dió su vida por ello enfrentándose cara a cara con Koreyoshi.

Chikahi-Dono tiene un pasado también negativo aunque no tan violento y turbio. Es más reciente y sabido en todo Sakai que ya nadie puede confiar en su arte y maestría debido a una falsa acusación de corrupción al dejarse vencer en un combate para obtener un gran beneficio a cambio, los favores, poder y prestigio de un Daimyo de un pueblo cercano a Sakai. El Daimyo llamado Hotomoyashi-dono admiraba a Chikahi-dono desde siempre, su guardia personal compuesta de 40 soldados/sirvientes recibió clases del gran sensei, y Htoyomashi-dono quería agradecer al sensei toda la ayuda prestada, pero Chikahi-dono en ningún momento mostró hacia el daimyo la más mínima prueba de amistad, pero tampoco de desprecio claro. El cacique, demostrando muy pocas luces, decidió apostar una gran suma de dinero a que Chikahi-dono no vencía a un luchador venido desde la provincia de Hasima, el combate según los rumores no tendría problema para Chikahi-dono, de hecho este se enteró por casualidad de la apuesta, pues aunque no se relacionara con el daimyo alguno de sus sirvientes sí visitaba a Chikahi-dono a menudo y el sensei le pidió por favor que hiciera que su daimyo retirase la apuesta, que sin duda ganaría él. Varios de sus amigos y conocidos así lo transmitieron, pero Chikahi-dono se preocupaba, el combate se acercaba y la respuesta con la retirada de la apuesta no llegaba. Llegó incluso a hablar con alguno de los comerciantes más conocidos por llevar grandes apuestas, uno de ellos afirmó haber recibido la misma pero no la negativa. Llegó el fatal día, Chikahi-dono no supo que hacer, su concentración que tampoco había sido nunca su fuerte, pasaba por su peor momento, sí perdió el combate contra todo pronósitco, de hecho alguno de sus amigos como era costumbre apostó por él pero no en cantidad, sólo por costumbre, de todas formas la derrota fue lamentable. Se habló de ello por toda la ciudad.  Pero claro el idiota ganó su estúpida apuesta a cambio eso sí de aurrinar su reputación puede que para siempre.

Antonio de Andrade no es un extranjero en esta tierra, sí porque es portugués y viste diferente y habla otro idioma casi desconocido por todos. Pero sus conocimientos sobre la cultura son extensos, vivió un total de 2 años en la isla de Khyshu, durante ese tiempo entabló amistades importantes con al menos dos Daimyos cristianos, conversos. Uno de ellos Kaseghuri-dono, controla al menos un 10% del territorio de esa isla, es el mayor de los daimyos en extensión pero su poder no es tanto, tierras valdías, montañas y algunos santuarios importantes, además de un convento jesuita y dos capillas de reciente creación. De hecho gracias a sus consejos, Antonio, persiguió su meta que era visitar la gran isla, Honsu, donde esta el poder político de todo el país y donde la cultura es mucho más antigua. Pero Kaseghuri-dono le advirtió que era muy peligroso que debía esperar a un momento más tranquilo, así lo hizo y por fin Juan Dávila regresó de su último viaje y Antonio de Andrade convenció al capitán de que visitara un puerto importante de Honsu, Juan Dávila ya visitó sólo por unos días el puerto, pero no pudo salir del barco, el emisario del daimyo no se presentó y no se pudo esperar más. Esta vez, las cartas y los emisarios de Kaseghuri-dono son vitales y la visita es aceptada, es más el gobierno actual de la ciudad tiene muy buenas relaciones con Kaseghuri-dono y acepta que el Barco “Ntra. Señora de la esperanza” atraque sin fecha de salida y con todas las ayudas que requieran. Juan Dávila cree que toda esta bondad tiene mucho que ver con que desde su llegada a Khyshu es sabido que la mayor parte de su cargamento está compuesto de armas de fuego de nueva factura. El gran interés por este tipo de cargamento es sabido ya por los portugueses y otros navegantes, por eso sus buques llegan repletos de soldados armados, en este caso además Juan Dávila pide ayuda extra a Kaseghuri y un grupo de 25 samurais engrosan las filas de protección del buque, quienes además ayudarán como guardaespaldas cuando la tripulación necesite recoger abituallamiento durante una larga estancia en puerto; la protección del gobierno de Sakai es garantizada por su Daimyo, pero ni Kaseghuri-dono ni Juan Dávila confian tanto en esa protección. Entre tanto Antonio de Andrade espera y desea que su capitán y toda su tripulación sufran el menor peligro posible asi que buscará rápidamente ayuda en Sakai para viajar por Honsu durante al menos 30 días, Juan Dávila durante la corta travesía hasta Sakai desde Nagashaki, unos 15 días de mar, por desgracia un pequeño tifón (viento divino Kamikaze), según los samurai embarcados, podía ser mucho peor, la pericia del capitán logra que la travesía no sea un desastre y solo se tarden 5 días más en llegar a la bahía de Sakai.


Antes de finalizar el día el colorido grupo llega al pueblo de Ibuki una aldeita de artesanos y campesinos al borde de las montañas.

lg134-1Primer gran escollo en el camino, su flamante mini-carro tirado por dos famélicos bueyes ya no les servirá a partir de aquí, las montañas y los estrechos senderos hacen imposible su uso. Asi que el portugués tendrá que ir a pié en su aventura. Llegan al atardecer al pueblo, Antonio de Andrade demostrando su gran pericia con el dibujo, garabatea un par de grabados de la llegada a la aldea, aprovechando además el tiempo que dedica el grupo a hablar con el posadero del pueblo que tan sólo puede ofrecerles una pequeña habitación para semejante mezcla de grupo. Después de alguna discusión se decide que lo más obvio es ceder la habitación a la niña con cara de adulta. Koreyoshi-sama como buen guardaespaldas decide montar guardia en la puerta de la posada junto con Chikahi-dono, el experto en Jujutsu.

El resto del grupo acampa a unos metros de la salida del pueblo, que ocupa una extensión de terreno importante, un gran valle, total que entre la posada y la acampada habrá una carrera de 5 minutos. Antonio de Andrade vive su primera noche al raso en Honsu, a finales de noviembre, nubosidad media, temperatura de 10 a 15 grados y muchas posibilidades de precipitación, la aldea “Onomi” se encuentra a unos 800 metros sobre el nivel del mar y las montañas que rodean el valle unos 1500 metros de altura; no es demasiada altura pero los senderos en casi todo japón son impracticables para cualquier carruaje de no ser palanquines de altos nobles y/o militares, taxis de lujo acarreados por un mínimo de 2 personas.

 La situación es peligrosa, pero aún lo será más. A la hora del Tigre, de 3 a 5 de la mañana, un ruido en la posada alerta a los guardianes, Koreyoshi-sama entra rápidamente y ordena a al sensei que corra a avisar al grupo, pero el sensei prefiere entrar con el ronin y ver si ocurre algo grave. Suben a la habitación evitando despertar al posadero su familia y la media docena de huéspedes, lo logran y al entrar en la habitación está vacía y encuentran en la habitación algo muy raro y peligroso, un suriken, un arma Shinobi, se miran extrañados, Chikahi-dono sale como un rayo a avisar al grupo.

Ninja (Shinobi) Kanji
Ninja (Shinobi) Kanji

Es todo muy extraño, al cabo de 2 minutos desde la marcha de Chikahi-dono, Narumi entra por la puerta, aparentemente intacta, cosa aun más extraña, sabe que había un arma shinobi en la habitación y volvía para recuperarla, aunque le dice a Koreyoshi-sama que no es suya, que sólo intentaba ser muy discreta, pero el hecho de que vengan 4 shinobis a matarte hace muy difícil evitar hacer ruido. Se sincera con Koreyoshi-sama al que agradece su esfuerzo y agradece también que semejante grupo haya aceptado acogerla sin saber quien era, lo que convierte automáticamente a Koreyoshi-dono en un cómplice y confidente de la shinobi disfrada de monja. Bueno Koreyoshi-sama intenta explicar el por qué de tan rápida salida de la ciudad, pero Narumi le dice que no siga que está al tanto de todo, incluso sabe quienes intentaron asesinar al daimyo en el dojo de Muratane-dono, ya que son de su clan, bueno de su antiguo clan, porque también afirma haber abandonado la vida de asesina y que por eso es perseguida. Koreyoshi-sama no sabe que decir, esta desconcertado, asombrado sí pero aunque esperaba averiguar el secreto que escondía la joven aunque para nada pensó en algo así.

Al cabo de unos 20 minutos de empezado el incidente todo el grupo está ya reunido a las afueras del pueblo. Narumi, no puede negar su origen Shinobi al grupo, ya que Chikahi-dono tuvo que contar a todos lo del suriken. Entre tanto el traductor de antonio Andrade está perplejo, no tenía ni idea de que fueran un grupo de exiliados, ni de que la niña fuera perseguida por asesinos profesionales. Se le intenta explicar a Antonio que el grupo debe salir precipitadamente y a pie de la aldea, bueno casi, porque aún les quedan dos caballos, vendieron los bueyes a buen precio al posadero que los revenderá mañana mismo porque el pueblo aunque ha terminado la cosecha necesita animales de carga para trasladar cargamentos y para recolectar otros productos ahora en estos días.

Narumi del Clan Iga
Narumi del Clan Iga

Otra mala noticia, los caballos que tanto adoran sus dueños, Ujinaga-sama y Muratane-dono, está muertos, según Narumi, envenenados por los shinobis huídos, un acto habitual, sin duda piensan perseguir al grupo en cuanto se ponga en marcha.

Todo es muy precipitado, el cielo blanco amenaza nieve, suben los primeros 3 kilómetros a paso rápido, el sendero es estrecho y peligroso, el paso no se puede acelerar. Muratane-dono guía al grupo a un pequeño claro apartado unos 20 metros de los árboles ya que Narumi les dice que habría que salir del bosque lo antes posible, pero el bosque no acaba, y el grupo intenta descansar unos minutos en el claro.

Momento en el que los shinobi, ahora a la vista, son cuatro, aprovechan para atacar directamente al grupo, ven que al menos 2 de ellos son grandes hombres muy bien armados, pero ven al resto como simple lastre aparte de Narumi, que les observa desde un árbol cercano al claro.

El primero en actuar es Ujinaga-sama, dispara su arco, acierta y uno de los asesinos cae, aún se mueve, dispara una segunda flecha, más fácil pero falla. Chikahi-dono carga hacia el shinobi caído, pues sus compañeros han saltado a los árboles en cuanto su amigo recibió el flechazo, y Chikahi-dono remata con mucho acierto al asesino y vuelve al claro a una velocidad terrible, su habilidad queda patente, logra esquivar las cervatanas letales del resto de asesinos.

El final de la escena se acelera, los asesinos subestiman de nuevo al grupo y atacan de frente, el resultado es lamentable para los shinobi, los Ödachi son armas gigantescas y temibles, un golpe sin apenas fuerza puede cercenar un miembro como si fuera un trozo de pepino, y así ocurre con la cabeza de uno y la pierna de otro, los asesinos son masacrados.main-qimg-1a0759dfaee4870a20680c72fe2b339e

 Narumi asegura que ningún shinobi más les persigue. Pero la historia continua. Se encuentran a unos 1.500 metros del poblado en linea recta, una senda de montaña de unos 3-4 kilómetros recorridos en total, y entre los árboles se observan una gran humareda que parece venir del poblado, “Onomi” pronto desaparecerá bajo las llamas, sólo las cenizas y sus pobres supervivientes si los hay lo recordarán tal y como fue.

En una hora más o menos, unos minutos de descanso pues el grupo está agotado, descubren que no les siguen mas shinobi pero otro grupo va en su busca. Localizan en cuestión de otra hora un saliente con una pequeña cueva en donde empujan a Antonio y su traductor para que descansen otro rato. Mientras Muratane-dono y Chikahi-dono montan guardia y en menos de 1 hora, ya amaneciendo, hora del dragón, el grupo perseguidor pasa cerca de su improvisado refugio, pero por fortuna se desvían en el último minuto, Narumi es quien más puede acercarse al grupo sin que la detecten, es un grupo de caza de samurais y tropa a pié, sin duda van a por Antonio, cree que son unos 20 soldados y no más de 6 samurais a caballo, suficiente para que nuestros exhaustos Pjs estén impotentes. Durante la espera reciben la inesperada visita (vaya montaña más concurrida, parece el metro de londres) de unos campesinos, sin duda vienen del poblado, ha sido arrasado y buscan a un extranjero.Chocobo_Forest_FF8_Art_3

Los campesinos descubren por dónde se han desviado los atacantes y aconsejan al grupo que les sigan, que conocen un lugar desde donde poder atacarlos con ventaja. Aunque es una teoría y nadie del grupo cree que vaya a lograrlo deciden atacar y van junto a los campesinos.

Estos les situán en otra hora de caminata justo encima del grupo atacante, que afortunadamente han aflojado el paso, tienen unos pocos minutos para descender y darles caza. El problema es que el descenso más rápido es por una torrentera llena de cascajo que hará que les detecten antes de llegar, el otro sendero es más silencioso, pero tampoco les garantiza la sorpresa. Divide y vencerás, pero no tu grupo, el dicho es para tu enemigo, se dividen en dos y cada grupo bajará por un camino distinto, mientras empiezan a bajar, escuchan ruidos del grupo enemigo, voces que parecen reconocer, sobretodo Koreyoshi-sama y Ujinaga-sama. Sí son sus amigos Sadatsune y Michihora, dos ronin viajeros, que dan con el grupo, pertenciente a un clan enemigo al suyo, y discuten entre ellos si dejarles pasar o atacarles. Ese momento de confusión es ideal para nuestros Pjs, por fin algo de ayuda. Bajan sin importar si hacen ruido o no, se topan con el grupo más numeroso, la tropa a pie, soldados con lanza y petos de armadura. Adversarios ridículos para los senseis, incluso para el de artes marciales, pero al superarles en un número de 4 a 1 se ven pronto rodeados. Han sorprendido pero la tropa al encontrar a dos ronin por el camino ya estaba alerta.

El combate es muy duro, quien peor lo está pasando es Ujinaga-sama, es un ronin de menor pericia que el resto, pero tampoco Muratane-dono disfruta con su grupo de 3, una pifia le pone durante dos turnos al nivel de un aprendiz, Chikahi-dono, solo con son sus manos y dos trozos de metal para-espadas es superado también por 3 adversarios con lanzas, debe pegarse a ellos para tener ventaja, pero en el primer embite recibe un aviso. Koreyoshi, el gigantón, no se libra tampoco en un momento de su grupo, y después de 3 turnos completos, sólo Muratane-dono se rehace de su pifia y deja 1 muerto y 1 herido grave, se libera y puede ayudar a Ujinaga-sama que es quien peor lo pasa.

La sesión termina con la tremenda fortuna de los Pjs en el combate con unos patanes con lanza, el resto heridos o asustados huyen, ver dos gigantescas espadas volar y cercenar miembros no es algo que nadie desee experimentar. Quedan los jinetes, pero que como buenos samurais “voluntarios” se dedicaron sólo a hablar con Sadatsune y Michihora y apenas prestaron atención a como su tropa era atacada, ventajita que otorga el master también porque por puro milagro no hay ya un par de fichas borradas, solo los kami que habitan la montaña han podido salvar la vida del grupo y dejarlo casi intacto.

El final deja a nuestros Pjs sin aliento cara a cara con los jinetes, ya capturados, a punto para un “feliz” interrogatorio.

SESIÓN 3 – CAMINO INCIERTO:

El interrogatorio aún ha de esperar una última decisión en el final de la escaramuza, Muratane-dono, siendo el único del grupo que ha experimentado la guerra, descubre que unos 8 soldados han logrado huir. Se decide pues su persecución en terreno montañoso, de noche y nevando, Ujinaga-sama, un jinete novato decide ir en su busca, debido a que su recompensa si alcanza alguno sería darles muerte. Varios compañeros, entre ellos los dos nuevos compañeros, ronin viajeros viejos conocidos de Ujinaga-samay Koreyoshi-sama, le advierten sobre el peligro de apresurarse en la caza de rezagados un experto jinete no se atrevería y aun así decide montar y galopar.  Sadatsune y Michihora salen antes que Ujinaga-sama monte, los tres desaparecen y el grupo restante comenzará el interrogatorio. La muerte de los samurais enemigos es segura, pero Muratane-dono necesita averiguar de dónde vienen y cual era su propósito.ronin_by_mycks-d5yviyz

Mientras tanto, la caza de rezagados resulta como era de esperar muy peligrosa, cabalgar por semejante terreno por el que nadie se atrevería ir a caballo ni en un día claro, Ujinaga-sama se esfuerza al máximo, los rezagados no deben escapar, si lo logran alertarán a muchos más guerreros, pues es probable que esta partida de guerra no estuviera aislada. El riesgo tan elevado es recompensado en pocos minutos al menos ha divisado a 2 supervivientes, se detiene y con su arco acierta a uno de ellos, no lo hiere de gravedad pero debido al miedo del soldado y a lo abrupto del terreno este cae, y en pocos segundos Ujinaga-sama le da caza y acaba con él. El segundo logra huir de momento, Ujinaga-sama ve que la persecución a caballo es ya demasado arriesgada, además es muy poco probable que de con algún otro rezagado asi que se centra en el segundo incauto y sigue su rastro en la nieve, en unos minutos descubre que ha intentado borrar sus huellas e intuye donde podría esconderse, le rodea esperando sorprenderlo, y sí está donde pensaba y lo sorprende fácilmente, 2 menos. En 1 hora de camino de vuelta se encuentra con Sadatsune y Michihora que han eliminado a 3 rezagados, total han conseguido escapar 3, una auténtica proeza, pero no lo suficiente, hay al menos 3 que lograrán dar información de lo ocurrido.

El interrogatorio comienza, Koreyoshi-sama observa que uno de los samurai tiene las manos encallecidas y la empuñadura de su espada sucia y descosida, un signo evidente de que no es su espada y debido a que el aspecto de todos los prisioneros no delata para nada su posición se entiende que quien intenta camuflarse sea su jefe. Muratane-dono recibe la información y decide atacar a otro de los prisioneros, en pocos minutos el prisionero afirma ser el jefe y provenir del castillo de Kameyama en la provincia de Tanba, al norte, el clan enemigo Akechi gobierna allí, es lo más lógico, pero Muratane-dono sabe que miente lo sacrifica y entonces el verdadero lider se muestra, da su nombre “Iefuma Toraka”  del castillo Himeji en Harima capital del clan Akechi, osea que estos hombres son asesinos y declara que su objetivo es la captura del portugués para forzar al capitán del navío a abandonar la bahía de Sakai y que el valioso cargamento abandone Honsu definitivamente, es extraño pues Mitshuhide Akechi con ello renuncia al cargamento de armas, nuestros Pjs no consiguen más información, bien porque ninguno de los prisioneros posee más datos o porque sus conocimientos sobre la situación política actual en Tenga es muy limitada.

La escaramuza de las montañas que rodean la aldea Onomi muy cerca del desfiladero Issa que da paso a los llanos y al cauce del río Yodo que lleva directo a la capital, llega a su fin. Los escasos supervivientes de la aldea agradecen a los ronin aunque ellos los toman por samurais de alta cuna, y comparten con nuestros protagonistas parte de las reservas que aún conservan de comida y agua, debido también a que los asesinos robaron el impuesto anual de la aldea que acabada la cosecha estaba listo para ser entregado a los recaudadores, el dinero en total son 3 monedas de plata, el sueldo de medio año de un samurai de rango medio, nuestros Pjs no creen justo quedárselo, poseen algo de dinero y unas pocas provisiones, pero los campesinos se lo agradecen y les entregan provisiones y dos carros.

La decisión es firme, a partir de ahora conviene pasar desapercibidos, disfrazarse de campesinos y tirar de los dos carros, debido a que los caballos capturados son animales de guerra y llamaría la atención. Existen problemas a la hora de ocultar de forma eficaz los pequeños tesoros que los dos sensei guardaban en sus Dojos, los Ödachis mayormente, son armas muy grandes, no se pueden camuflar bien. Pero al final deciden seguir con los carros y un pequeño cargamento de leña que ayudará en el camuflaje. Koreyoshi-sama por su tamaño y fuerza domina muy bien uno de los carros y Sadatsune y Michihora llevarán el otro.15214823_21

El camino hasta la capital se espera muy complicado, caminos muy concurridos, controles y además hay que cruzar otra frontera casi seguro vigilada.

Frontera  vigilada, como se esperaba. Llegan al puente de entrada al territorio de la capital, Yamashiro, el camino hacia Miyako (actual Kyoto) se espera complicado. De momento hay que buscar una idea para averiguar como pasar la frontera. Ujinaga-sama se ofrece voluntario para acercarse y ver la situación. Se acerca al puente, con su “buen” disfraz de campesino, llega cerca de los guardias y descubre que es necesario un salvoconducto, se pide de forma aleatoria pero como son un grupo grande poco probable es que no se lo pidan. Su curiosidad por poco le cuesta la vida, los guardias le ven, y le reclaman, se asusta pero en seguida percibe que le piden sólo un poco de ayuda recogiendo algo de leña que hay apilada cerca del río para dejarla cerca de la casa de los guardias. Entonces por fortuna escucha que los guardias les andan buscando, sobretodo al portugués y que su escaramuza de la montaña ha sido sonada y sí les buscan pero para hablar con ellos.

Esta información les dá fuerzas y se deciden a entrar o a hablar con los guardias. Por suerte también un samurai del clan de nivel alto se encuentra precisamente en este paso fronterizo, una gran suerte, después de un par de horas de charla al principio un poco agresiva, pues nuestros protagonistas intentan evitar contarlo todo, por desgracia “Antonio” el dibujante, mete la pata, su traductor le indica que está ante una autoridad del clan, pero se le olvida decir que es militar y no política, entonces este le muestra algunos de sus dibujos como distracción de una charla tan larga, por desgracia las escenas que “Antonio” ha dibujado no son solo bosques o personajes, sino que también hay dibujos de parte las andanzas bélicas del grupo, por suerte nadie ni remotamente parecido a un shinobi aparece en los dibujos porque si no las explicaciones serían imposibles, pero todo queda en un pequeño susto y algunas sonrisas. El militar, llamado Ideoji está muy contento con el encuentro y decide otorgar el honor a los ronin del grupo y el Yojimbo de restaurar su estatus a cambio eso sí de participar en la guerra de forma activa. Los dos Sensei también pueden aceptarlo si lo desean, todos aceptan y se sienten eufóricos. Hasta que tienen que abandonar el paso y seguir camino hacia la capital, acabar de caer en la cuenta, en cuanto el portugués les abandone tienen que ir voluntarios a la guerra o su honor desaparecerá para siempre.

Se sienten obligados por ello, pero Antonio no comprende porqué si ahora son guerreros con honor de su pueblo tienen que ir a la guerra si no quieren hacerlo, el traductor le explica que un extranjero no puede entenderlo que el honor no es una condecoración ni una espada y que no les queda mas remedio que aceptar. Por supuesto reciben de Ideoji los salvoconductos necesarios para llegar a Miyako, pero que eviten los encuentros con patrullas y dediquen todo su esfuerzo a proteger al extranjero pues es un elemento vital en esta guerra.

Básicamente hay una guerra en marcha en parte por culpa del barco portugués y el control de su cargamento. Los Pjs aunque ignorantes de toda intriga política ven que su supervivencia depende de que Antonio vuelva con vida a Sakai y eso ahora parece complicado.

En los caminos se están encontrando con más público del esperado, por suerte ninguna patrulla armada. Hasta que en un reconocimiento encuentran a un grupo de Ashigaru (tropa a pie, no-samurais) masacrando a unos campesinos, sus insultos indican que los campesinos son enemigos disfrazados, espías. Ujinaga-sama y Koreyoshi-sama reconocen a uno de sus amigos del pueblo quemado en las montañas, su sangre hierve, desean vengar a los pobres campesinos que querían comerciar con las armas y ropas del enemigo con tan mala suerte que les han descubierto y creen que son espías.

Muratane-dono pone orden e indica a los demás que esperen, se hará pasar por un samurai con prestigio, gracias a su armamento esto no es difícil y amedrentará a los soldados. Lo consigue su aparición impone respeto a todos que dejan de matar campesinos, por desgracia su amigo ya está muerto, él le hubiera reconocido armado tal y como lo vió hace 3 días en la montaña, pero Muratane-dono cambia rápido de estrategia, deja a los soldados aún más perplejos, les pregunta el motivo de tal masacre, ellos afirman que los campesinos son espías del enemigo, Muratane-dono en un rápido movimiento, recoge una espada y parte de un abrigo con el Mon del enemigo, grita el nombre de su portador y asegura haberlo matado no hace ni 3 días; los soldados están alucinados, Muratane-dono recibe la fuerza de sus compañeros que hace unos minutos le suplicaban que vengara a esos pobres campesinos, no vacila, y grita de nuevo que los espías son en realidad estos pobres soldados que intentaban engañarlos a todos y asesinar campesinos de forma arbitraria, Muratane-dono hace un ademán de disculpa ó bien de desprecio y asesina a dos de los soldados antes de que ninguno se percate de nada, pregunta con una voz terrible ¿quienes son los espías aquí? y sigue su venganza, hasta que sólo quedan en pie los dos únicos campesinos supervivientes. No hay nada más que decir ni hacer, no se pudo salvar a nadie más. La cara más dura del sensei se muestra en muy pocos segundos, ¿es cierto que su alumno le derrotó? o bien su furia lo cegó ante la idea de ser derrotado y no pudo controlarse, ahora conocemos un poco mejor a este viejo guerrero con ansias al parecer de volver a la acción.

El viaje hacia la capital se vuelve a cada paso más complejo. El cansancio además no ayuda, se intentará buscar algún refugio, bien sea en el campo o en una posada antes de acercarse a la capital y decidir ¿qué hacer?

SESIÓN  4 – PUEBLO MALDITO:

El viaje continúa hacia Miyako pero no hay nada que indique que se logre ese objetivo, la situación es de pre-guerra o guerra completa, los caminos están cada vez más transitados y aunque poseen documentación útil para pasar no están nada seguros de que esta vaya a convencer a algún oficialucho cabezota. En el pueblo de Otsi, a unos 35 kms de Miyako, se decide buscar alojamiento y reposar un poco, el viaje ha sido tan ajetreado que los nuevos Samurais no se han dado cuenta del mal aspecto que tienen, por suerte Antonio ha viajado casi siempre en carreta, pero nada cómoda, y se encuentra agotado. Por desgracia esto no es ni siquiera un pueblo, casi una aldea, de apenas unos 1000 habitantes, dispersos, y sólo hay dos posadas abiertas, una pequeña con sólo dos habitaciones libres y la mayor con tan solo 1 habitación, se toma la decisión de acomodar a los “vips” en la 2 habitaciones, veáse el portugués y traductor, y en la otra Narumi “la monja”. Se prepara una guardia en el exterior que alertará al resto. El pueblo es pequeño y no posee tropas propias, pero si hay una guarnición acampada a unos 3 kms del centro, los PJs no desconfían de sus propios compañeros pero recelan pues la situación es grave y el viajero que escoltan es muy deseado.

El hetereogéneo grupo formado ya por 3 Ronin, Sukeoka, Michihora y Sadatsune, el Yojimbo Daihachi, los Sensei Yoshihide y Saburô, Antonio de Andrade Navegante Portugués, su Traductor Ikichi, y por último “La Monja” Narumi joven, muy poco habladora y que se nota mucho que está interpretando un papel ya por todos conocido, una ex-shinobi. Este grupo que llama la atención por donde pasa es ignorado en este pequeño pueblo y eso resulta muy llamativo a todo el grupo hasta a Antonio que aunque no habla bien Japonés es capaz de comprender parte de las conversaciones y cada día está más asustado de lo que le pueda suceder.

La noche que para nada se esperaba tranquila apenas comienza, no son ni las 12, cuando un alboroto en el pequeño y hasta entonces silencioso pueblo alerta a todo el grupo, Michihora y Sadatsune salen rápidamente hacia la guarnición para averiguar que sucede. Mientras todos arriba y listos para una posible huída, Antonio y su traductor están indignados, esto es ya un verdadero secuestro, pero Koreyoshi-sama y Muratane-dono les siguen intimidando lo suficiente y sus quejas son silenciadas rápidamente. En menos de media hora los ronin vuelven con las peores noticias, el campamento ha sido asaltado, habrá muchos muertos y un grupo importante de enemigos del clan Akechi se dirigen hacia el pueblo, hay que salir ya. Se discute un poco sobre el pesado e incómodo carro, pero el extranjero necesita descansar algo y las pertenencias personales y de gran valor que aún conservan de sus antiguos Dojos hacen obligatorio su uso, esta vez con un jamelgo que encontraron ayer en el único establo del pueblo. La salida precipitada sí, pero casi no es suficiente, pues los primeros samurais entran en el pueblo y gritan clamando justicia y al extranjero. Nadie espera al resto la huída comienza, pero en el último instante dos aldeanos les abordan y ofrecen su conocimiento de la zona, les dicen que el camino más seguro es ir al norte hacia la frontera enemiga, hay un desfiladero casi nunca vigilado aunque la caminata es dura e incierta, pues atraviesa un temido bosque, de ahí que sólo algún leñador experto se adentre de cuando en cuando y por eso y por ser un sendero estrecho no requiere de vigilancia.

Aunque les parezca otra utopía más del viaje aceptan el consejo, pero los aldeanos les ayudan un poco más, para que confíen en ellos les ofrecen dos compañeros más de viaje, dos enterradores (oficios ETA) amigos suyos y que evitarán que se pierdan al pasar la frontera. Son dos personas que tienen el aspecto de ancianos pero que se mueven como niños, rápidos y silenciosos, apenas llevan ropa apesar de que la temperatura es ya muy baja, estamos ya en Noviembre, final de mes, y amenaza lluvia. Este encuentro casi les cuesta la vida, pues los asaltantes están a punto de darles caza, pero se entretienen en el pueblo pensando que el extranjero no escaparía y menos en plena noche por los montes aun estando acompañado y ayudado por el enemigo. Por suerte para el grupo la mejor decisión fue salir rápidamente, pues obtendrán cierta ventaja y el enemigo nunca creerá posible su huída hacia su propio territorio.

Ya claro muy buena idea, pero el camino no es fácil, además del caballo han robado algunos abrigos de paja, útiles contra la lluvia que aparece solo 1 hora después de su partida, según los enterradores el camino a buen ritmo debería llevarles unas 4 horas hasta la frontera, pero el jamelgo parece tener un caparazón de tortuga y el grupo salvo Michihora y Sadatsune son algo torpes y lentos, total que en un rato los enterradores advierten que no podemos ver amanecer en la misma frontera, hemos de cruzar todavía al abrigo de la noche. A todo el grupo se le hace eterna la caminata, la lluvia aunque no es fuerte, no amaina, Narumi y Ujinaga-sama deciden quedarse en retaguardia por si hubiera perseguidores. Los enterradores advierten que no deben separarse, el bosque es muy peligroso. Vaya cierto que lo es en cuanto desaparecen de la vista la retaguardia, el grupo principal comienza a oír ruidos como si fueran pisadas, pero nadie les sigue. Pero quienes tendrán problemas son los dos rezagados que a pesar de su pericia y habilidad no pueden percibir el peligro en mitad de la fría noche en el bosque, el peligro cobra vida, ojos en la oscuridad, animales claro, pero ¿qué son?, ¡Lobos! grita Narumi, los dos se quedan inmóviles unos minutos, el grupo que les acecha será por lo menos de 4 ejemplares adultos, pero los conocimientos de los Pjs sobre lobos es casi cero, de hecho no han visto nunca a un lobo, sólo huellas y a veces los han oído. El peligro es inmediato a Ujinaga-sama la adrenalina le hace ver muchos más lobos y se asusta, saca su arco, avanza e intenta seguir a uno, dispara, con acierto, pero rugidos y aullidos le hacen dudar, mientras Narumi viendo el final trepa rauda a un buen abedul, claro pero la Shinobi lleva la mitad de carga que Ujinaga-sama y este no ha trepado a un árbol mas que como diversión y no equipado y temiendo por su vida.

Huye con toda su furia, grita y blande Katana y Wakizashi esperando evitar cualquier ataque o herir a más lobos antes de que le cojan. No se puede decir que haya tenido suerte, los Kami no se sabe como le han ayudado de manera infinita, llega sin aliento hasta encontrarse con sus compañeros, bien conseguido, los rugidos y aullidos se dispersan, ahora solo falta volver a rescatar a Narumi del árbol. Pero hay otro problemilla, un lobo se ha quedado con sus pantalones y hay sangre en sus armas, si que se ha librado por muy poco.

Situación actual de los PJs
Situación actual de los PJs

Rescatan a Narumi, Sadatsune da caza a los lobos heridos y el grupo obtiene comida y alguna piel para abrigarse el resto del viaje. El viaje que ha llevado al grupo ya por 3 provincias a punto de entrar en la cuarta, morada del clan enemigo, está resultando excesivo para todo el grupo, quizá el Sensei Muratane-dono, aunque con cierta edad, es el único experimentado en batalla, porque Chikahi-dono que se ha batido con grandes guerreros no ha conocido batalla alguna como tampoco ninguno de los Ronin que gateaban cuando Muratane-dono marchaba a la guerra por primera vez.

El cansancio no es lo único que bloquea al grupo a seguir, el miedo atenaza ya a Antonio que mira casi siempre al suelo del carromato, más cómodo que el anterior, ya que los enterradores robaron uno al salir precipitadamente. Todo es muy peligroso y encima hay que soportar las inclemencias del viaje y a los temidos lobos.

Para de llover, el grupo alcanza el desfiladero desde el que se puede vislumbrar una excelente instantánea de las tierras del enemigo con las primeras luces del alba, amanece un día húmedo aunque la lluvia desaparezca. Llegan en menos de 1 hora a la frontera, como no un puente sobre un pequeño río, algo tonto si no fuera porque los caminos son casi peor que viajar campo a través, barro, piedras, baches, el camino claro casi siempre se intuye sólo cuando se está a punto de llegar a un pueblo este mejora un poco o su trazado se percibe con más claridad. Por eso el grupo sabe bien que están a punto de llegar a un lugar habitado aunque a veces no exista tal mejora.

El caso es que se encuentran ya de camino al castillo de Akechi Mitshuhide, como si de emisarios imperiales se tratara, sus ropas son lamentables, su aspecto más por culpa de sus pobres vidas que del viaje es deplorable sin apenas descanso. Toca acampar sin importar peligros.

El descanso hace que por fin Antonio Andrade dormir plácidamente aún haciéndolo en un carro inestable y más sucio que el fondo de la  quilla de su navío donde sólo abandonan a los criminales. Sus dudas son tremendas, ¿es acaso este pueblo una cultura tan apetecible? ¿merece la pena terminar tus días entre bárbaros casi idénticos a tus compatriotas? No obtiene respuestas está demasiado cansado, quizá mañana luzca el sol y el viaje sea más tranquilo ahora que tienen que mirar a cada paso si el enemigo anda cerca.

Si al parecer cuando todo está listo para partir el viaje se reanuda de forma más tranquila, quizá por el tremendo esfuerzo de días anteriores. Un momento de risa cuando una Urraca, un ave de cierto tamaño, es descubierta robando alguna de las armas del grupo, por desgracia su nido no alberga tesoros relucientes.

En el siguiente poblado, sin guarnición y sin apenas casas, buscan a un posadero, no hay, pero localizan la casa de un artesano, alfarero muy hábil, les dice un temeroso vecino, se llama Jiro, “dicen que huyó de su mujer”, es todo lo que pueden sacarle al asustado campesino. Deciden conocer al personaje, quizá les sirva de algo la visita, Antonio les indica que si es alfarero no estaría de más conseguir algun cacharro de cocina, cuchara, cuenco o similar. Ujinaga-sama y Sadatsune que son menos intimidantes entran en su casa para descubrir algo o para que los echen. En cuanto conocen al alfarero les cae muy bien, descubren que se trata de un buen artesano, les muestra su trabajo. Antonio y compañía, traductor, también quieren conocerle, Antonio está harto de tanta guerra y quiere saber algo de la artesanía local. Antonio también se maravilla. Los ronin establecen conversación y el encuentro se alarga, les ofrece su trabajo a un precio relativamente bajo, aun así es todo su capital actual, declinan amablemente sus ofertas, se disponen a marchar, y antes de cruzar el umbral de la puerta, Jiró les sorprende, afirma que o son samurais o ronin en territorio enemigo, esto no gusta nada a Ujinaga-sama que se dispone a atacar, pero Jiró les advierte que de nada puede servirles un alfarero muerto, que él está de su parte, huyó de su tierra hace tiempo y ha estado ocultándose como ellos. Muestra sus cartas, descubre debajo de un montón de paja un grupo de vasijas abiertas, Antonio se sorprende enseguida, o es lo que piensa o el alfarero cultiva especias grises muy raras, sí pólvora en cantidad, mira al portugués, no le entiende pero sabe que el extranjero reconoce su contenido al momento, así es Antonio coge del brazo a Ujinaga-sama, este se enfada más, pero el traductor le calma un poco, Antonio le indica al traductor que le diga a Ujinaga-sama que deben proteger a este tipo, que es poderoso, lo que fabrica vale mucho dinero, no sabe cómo explicarlo, pues ninguno de sus acompañantes ha dado señas de saber lo que son las armas de fuego, salvo que son valiosas.

Ujinaga-sama se despide de momento del alfarero, salen todos al encuentro del grupo, discusiones, Antonio cree firmemente que hay que ayudar al alfarero, que su carga es muy valiosa y será sin duda una baza a su favor si es que quieren llegar al castillo enemigo, si llegan claro. La decisión es firme, pero antes Jiro deberá demostrar ¿qué poder puede ofrecerles? Se hace la demostración al poco de salir del pueblo, gran explosión en el interior de una pequeña cueva, para que el ruido sea más fuerte, pero la mayor parte del humo se disperse en el interior de la cueva y no alerte al enemigo. Bien ya tenemos un artificiero en el grupo, otro curioso elemento en ya un grupo pintoresco.

El viaje continúa, El siguiente pueblo con su castillo, les espera, ¿nuevos peligros? no importa hay que seguir este alocado plan para plantar cara a uno de los peores Daimyos de los últimos 100 años, ofrecerle parte del cargamento de armas a un precio desorbitado ahora que está en guerra y rezar para que no les triture como al condimento en la carne.

Todo resulta absurdo a ojos de cualquiera, pero dar la vuelta o esquivar al enemigo resultaría más peligroso ya que el extranjero a ojos de un samurai enemigo sin poder ni mando sólo es un enemigo más al que aniquilar.

 El resto del viaje hasta el pueblo de Otki ya en territorio enemigo es tranquilo y sin encuentros peligrosos, de momento la idea de adentrarse en terreno del enemigo no es tan mala. La llegada al pueblo es tranquila, el pueblo casi desierto les recibe sin sobresaltos, el castillo se vislumbra sin embargo con actividad mejor no acercarse. Por el camino antes de entrar algún viajero, enterradores o algún otro eta, les advierte que ha ocurrido hace poco una rebelión y que vayan con mucho cuidado, no puede o no quiere dar más detalles el aspecto amenazante de varios de los ronin, ahora samurais les asusta mucho.

El pueblo de Otki no es gran cosa, el castillo tampoco una estructura con forma mas o menos hexagonal, un riachuelo que atraviesa toda la fortificación sin duda aporta agua corriente a los soldados lo que les da alguna independencia, al salir a unos 1000 metros el riachuelo es aprovechado por un pequeño molino el cual debe abastecer al pueblo. El posadero les indica que el molino lleva cerrado bastante tiempo, un incendio arruinó al molinero. También les indica que la guarnición está alertada, un grupo indeterminado de campesinos se esconden en las montañas desde hace una semana, no sería extraño que intentaran un loco ataque al castillo. La fortificación aunque pequeña debería albergar entre 60 ó 100 soldados fácilmente. Antonio se pone muy nervioso al igual que su traductor quien odia tanto a sus acompañantes y a este alocado viaje que en todo momento intentará escapar aunque desconoce cómo hacerlo en terreno del enemigo.

Las horas pasan rápido, en menos de 3, se escuchan rumores del camino de entrada al pueblo, un grupo grande se aproxima, sin duda los campesinos, que como ineptos estrategas se acercan haciendo todo el alboroto posible, y los primeros llegan al pueblo al modo de burdos exploradores, descubren sin embargo a nuestro llamativo grupo, inconfundibles, dos carros, un tipo vestido a lo europeo, una monja y media docena de tipos duros con parte de su arsenal a la vista. Los primeros campesinos les aportan más detalles, se ha producido una revuelta en una mina de plata cercana hace 1 semana, aún no han mandado tropas para atacarles, no fue muy complicado reducir a la guarnición de la mina y ahora 200 campesinos cabreados y mal armados se aproximan, quieren atacar el casitllo, tarea absurda y que supondrá la muerte de al menos la mitad de ellos y la captura del resto.

Muratane-dono sigue ejerciendo, gracias a su veteranía, como jefe del grupo e intenta persuadir primero a los campesinos de su loco plan, bueno plan no tienen. Dos de los jefes de los campesinos se reúnen con nuestro grupo, en seguida perciben su origen samurai, aunque su aspecto sea tan asqueroso por el viaje y los peligros pasados. Aun y todo desconfían por completo de ellos, les creen espías del castillo, lo que no les termina de convencer es el extranjero, no están convencidos y Muratane-dono, con mucho engaño les intenta explicar una estúpida historia sobre cómo han llegado hasta aquí y que son enemigos de la tropa del castillo, que encantados podrían ayudarles a tomarlo, se lo garantiza. Se convencen y deciden ponerse a sus órdenes, el jefe de los campesinos Ichihiro les dice que su grupo no podrá obedecer muy bien las órdenes, casi el 90% no saben ni leer ni escribir, sólo alguno, hay dos campesinos que llevan leña de vez en cuando al castillo, les aportan algún detalle irrelevante sobre el interior, que por supuesto aprovechan el agua del riachuelo y tienen una fuente en el interior.

Atacar un castillo enemigo repleto de soldados con una tropa armada con cuatro espadas robadas y el resto aperos y hachas, piedras, ningún arco. Lo tienen todo en su contra, pero Jiro, el alfarero les dice que su poder sin duda puede ayudarles, no sabemos el grosor de la muralla, pero su escasa altura indica que este no es mucho, un artefacto convenientemente colocado en la base podría abrir brecha y hacer que los soldados se sorprendan y dar alguna opción a un ataque, pase de ser alocado a casi imposible. Todos miran asombrados a Jiro, no lo creen pero no tienen salida alguna, harán lo que él dice.

SESIÓN 5 – ASALTO:

Ataque al castillo de Otki, una locura desde todos los ángulos, plan de batalla, fase 1ª, descanso general, todos los Pjs están al límite de sus fuerzas, tanta persecución y tan poco descanso. Intentan montar guardia, no confían claro en los campesinos y en que el castillo tenga algún pasadizo y puedan sorprenderles fuera del mismo. Imposible, cualquier intento de vigilancia es inútil, todos rendidos. A las 10 horas de esto nuestra compañía más relajada se va despertando, el traductor y Antonio sin embargo seguirán descansando en el molino junto con algún campesino y Narumi quien ofrece su ayuda primero, pero luego al ver tanto peligro no quiere participar y se aparta. El resto organizan el ataque que se realizará distrayendo a la guarnición desde dos lados, uno de ellos un ariete en la puerta que los campesinos llevan preparando todo el día. En apenas 5 horas anochecerá hay que moverse rápido, esta noche atacarán, más días de espera en un terreno tan peligroso sería fatal. Narumi si ayuda a Sadatsune y Michihora a registrar alguna de las casas del pueblo, intuyen que alguna de las casas cercanas a las murallas esconda algún pasadizo, hay que revisrlas. Después de unas 2 horas de búsqueda, localizan un pasadizo y además descubren que el pueblo ha sido abandonado precipitadamente, los campesinos indican que es la época del año en la que todos los hombres se dirigen a las aldeas y ciudades cercanas a vender sus productos, cosecha y otros, que suelen quedar solos ancianos, niños y mujeres, pero ni rastro de ellos y se hayan hogares encendidos (estos pueden abandonarse hasta unas 10 horas sin peligro de incendio, debido a su diseño) y restos de ropa y enseres de viaje que les hacen dudar a Narumi y a los ronin. De todas formas lo fundamental es el pasadizo descubierto, después de otra hora de búsqueda lo descubren bloqueado a mitad de camino sin duda del castillo, una sólida puerta les impide el paso, el pasadizo es estrecho no se puede ejercer fuerza y no hay rendijas ni cerradura. El tiempo se les echa encima, se decide apresuradamente tapar como sea la salida para dar tiempo al grupo durante el ataque y evitar que la fuga sea rápida. Luego está la entrada del riachuelo al casitllo, Jiro no cree posible que su artefacto pueda estallar en esa abertura por culpa de la humedad, se descarta, pero Sadatsune decide al menos ahumar la entrada con una pequeña hoguera, se dedica a ello mientras el resto preparan el asalto.

Grupo de ariete, integrante Muratane-dono, posibilidades de rotura mínimas, ariete de mala calidad y tropa motivada pero inexperta.

Grupo 2, lado oeste, atacado por Chikahi-dono y Michihora, otra distracción, El sensei ve posible trepar por una de las aristas, la piedra está muy trabajada y no parece posible, pero lo hará.

Grupo 3, lado este del castillo, rotura con artefacto explosivo, el plan es sencillo, primero los otros dos grupos atacarán las murallas sufriendo muchas bajas, mientras Koreyoshi-sama junto con un aldeano ágil correrán a poner el artefacto ya encendido debajo de la muralla, un tiempo de mecha que Jiro estima más que de sobra para la hazaña, excesivo para los otros grupos que estarán sangrando mientras esperan oír la explosión. Cuando esta se produzca todos los atacantes, los 3 grupos  se dirigirán al lugar e intentarán la entrada, si Jiro acierta la muralla debería romperse, sino adios plan.

Entretanto Ujinaga-sama, su único arquero, buscará una posición buena para que su arco acierte sin dificultad a quien asome en la muralla en el lado Sur-oeste, protegiendo mas o menos los dos grupos oeste y de la puerta.

Ataque del castillo
Ataque al  castillo

El ataque comienza cuando Michihora oculto cerca de la muralla inunda con humo la entrada del riachuelo al castillo con la esperanza de evitar la fuga del castillo, al igual que en el pueblo se ha bloqueado la entrada secreta descubierta. El ataque comienza al final de la hora del Jabalí, de 22h a 23h. Primero los grupos 1 y 2 asaltarán las murallas distrayendo a los soldados un tiempo crucial para que el grupo 3 corra a colocar el explosivo. Primeros turnos sin apenas bajas solo 5 muertos y un mensajero del grupo 3 que no supo esconderse. De momento los defensores atacan desde la muralla con flechas, su habilidad no es perfecta pero sí su rapidez, Ujinaga-sama no consigue acertar, sólo envía algunas flechas incendiarias a la plaza sin conocer su interior. Siguientes turnos vitales, en el avance de Koreyoshi-sama a la muralla con el artefacto su “mechero-humano” es herido antes de acercarle la mecha, recoge la mecha sin recibir herida y prende la vasija. Huye recogiendo a su “mechero”, fase 1 completada con éxito ahora solo falta aguantar 10-15 turnos que es más o menos el tiempo que le cuesta a la mecha prender la pólvora. Durante esos momentos vitales, sorpresa, los defensores tienen armas de fuego, enormes rifles de mecha, Antonio de Andrade sigue descansando en el molino y no puede decirles que dichas armas por suerte son copias de las europeas con una efectividad escasa, pero aun y todo en 2-3 minutos entre flechas y disparos se producen al menos 25 bajas la moral decae, el grupo 1 de la puerta ve como su ariete apenas astilla el portón, no se conseguirá nada ni en una 1 hora seguida y si en 10 minutos no consiguen abrir brecha su grupo será diezmado y seguramente huirá despavorido a pesar de la experiencia y labia del sensei Muratane.

Mientras tanto el grupo 3, el que realiza el ataque más suicida, Chikahi-dono quiere sobrepasar la muralla, sus intentos le frustran, pues debido al descanso total del grupo el día anterior, la muralla se ha revestido de algún tipo de grasa y/o aceite, no por todas partes pero sus defensores conocen bien sus puntos débiles y los han preparado bien para que solo un gran experto sea capaz de trepar, su altura es escasa y toda ayuda es poca. Después de 5 intentos y 15 bajas entre sus campesinos, Chikahi-dono logra su objetivo, pero tiene ya a 3 soldados con armas largas listos para recibirle. Pero su pericia y gran destreza con tan solo un par de punzones en las manos le hacen casi intocable, una naginata no es rival para su habilidad, recibe el ataque del primer oponente, su naginata se clava en la muralla, mientras Chikahi-dono elige con calma su golpe, la mano derecha del enemigo casi colgado. Segundo encuentro, pierna con tremenda hemorragia, y eso que solo lleva un pincho en la mano como arma, tercer oponente pulmón perforado, total 3 turnos, 3 enemigos moribundos. Chikahi-dono se mueve rápido ahora se enfrentará a más enemigos pero esta vez con katanas, más cortas y algo más complejas de esquivar además de que llevan armadura, el resultado de este segundo encuentro por fortuna también es exitoso, porque por suerte un oponente anterior portaba un rifle sin disparar, Saburo lo utiliza con fortuna, su disparo sólo roza a dos enemigos, pero los asusta el tiempo necesario para que uno caiga por la muralla y el segundo reciba otro golpe letal sin saber de donde. Total  unos 6 enemigos moribundos y nuestro PJ resulta herido, pero no de gravedad en dos ocasiones, sus heridas y su gran esfuerzo le hacen volver con sus hombres.

En los instantes en que Chikahi-dono consigue percibir el interior del castillo algo que apunta al portón llama su atención, por desgracia sólo su intuición le dice que es peligroso, porque en su vida ha visto un cañón antes.

Siguiente paso, mientras Chikahi-dono atacaba en solitario, en el lado opuesto la gran explosión aturde a los defensores. El humo instantes después se disipa, hay mucho viento, tiempo casi de tormenta, y se descubre que el alfarero ha acertado, se ha abierto brecha, grande, la entrada se puede realizar. Koreyoshi-sama carga con toda su furia, su entrada entre el humo es terrible, un japonés de casi 2 metros, 90 kilos de peso y un enorme Odachi hace que los primeros en caer ni sepan bien su forma. El resultado de los primeros instantes de la entrada son muy positivos, otros 6 muertos, Koreyoshi-sama no es herido aún, y él también ha descubierto el artefacto de la puerta que ahora está siendo girado, parece que apuntando a su tropa campesina, no sabe lo que es pero piensa que algún tipo arma y dirige su furia hacia sus portadores, 5 soldados casi indefensos, pero en el camino es herido, tampoco gravemente, pues lleva una de las armaduras de Muratane-dono, pero los arcos pronto podrán doblegarlo, necesita tiempo y cobertura, otros dos caídos hasta que logra acercarse al artefacto, golpes en el aire, cortando miembros y una cabeza, sólo hay dos intactos, quienes corren como ratas. Pero Koreyoshi-sama en el último momento descubre algo familiar en el arma nueva, la mecha igual que en la muralla, luego es un artefacto explosivo, da la vuelta al mismo mirando hacia la puerta tal y como estaba, pensando que quizá explote hacia la puerta, se producirán bajas en el grupo de Muratane-dono pero es probable que se abra otra brecha y entonces la toma del castillo será casi completa.

Mientras Ujinaga-sama hace todo lo que puede agazapada en un árbol disparando su arco, por suerte los defensores se han visto pronto desbordados y no les interesa buscar a un único arquero, Ujinaga-sama consigue abatir a los otros tres arcabuceros, uno lo abatió Chikahi-dono con sus propias manos. La amenaza de las armas de fuego ha sido repelida, y en unos instantes la puerta volará también por los aires. Por suerte como el plan era entrar por la brecha en el instante fatídico no hay nadie con el ariete, todos se están dirigiendo a la brecha, cuando el grupo 2, Michihora los manda, ya que Chikahi-dono se ha quedado rezagado debido a sus heridas, es el que está mas cerca de la puerta, esta explota expulsando cientos de astillas, 2ª entrada abierta, Muratane-dono y Michihora se reunen rápidamente en la puerta y entran, mientras tanto Koreyoshi-sama se disponía a subir a la muralla para buscar cierta cobertura y que sus atacantes no le rodeen, por suerte el disparo contra la puerta pilla desprevenidos a dos soldados que iban a su encuentro, los soldados caen como puercoespines llenos de astillas y Koreyoshi-sama solo ha recibido un impacto leve.

El final está cerca, el oficial a cargo de la defensa lo sabe, ve inútil la resistencia, sí aún su numero de tropa sigue siendo sólo superado en 2 a 1, pero el éxito de los atacantes ha reventado la moral lo mismo que la pólvora. Con lo que el oficial quien se hace llamar Miyato, reclama al jefe del asalto y lo reta a un duelo personal para zanjar el resultado del asalto, Muratane-dono apenas ha tenido oportunidad de participar, sus compañeros algunos heridos, otros exhaustos observan como el viejo sensei acaba con la vida del oficial en apenas 2 turnos. Fin del asedio, no ha durado ni 2 días.

¡NOVEDAD!:   Mientras todo esto se producía algo estaba sucediendo en el pasadizo secreto, apenas unos minutos después de acalladas las armas, Sadatsune acude raudo y advierte que alguien puede estar escapando por el pasadizo, deben acudir a revisarlo, acuden Sadatsune y Sukeoka. Por desgracia ninguno de los dos, ni siquiera Sadatsune gran amigo de Michihora, se han percatado del engaño, si cuando acudan a la casa capturan a un general enemigo y al que creen que es un noble imperial, por desgracia Sukeoka es muy violento y no admite su rendición cuando descubre que estaban intentando engañarles sobre su número de enemigos ocultos en el pasadizo, todos son masacrados, general y noble. Pero todo ha sido muy rápido. El engaño comienza con que desde el principio de este viaje los personajes eran perseguidos por multitud de enemigos entre estos hay grupos de shinobi del clan Iga que querían capturar al extranjero. La primera parte del engaño es que dichos asesinos se repartieron por el pueblo mientras nuestros Pjs descansaban el día anterior y obtuvieron un éxito completo, asesinaron a Michihora mientras este ahumaba el arroyo, permitieron la huida del verdadero noble por el arroyo, el famoso Tsutui Junkei, que a partir de ahora será un enemigo directo del grupo, y lo peor de la trampa, los shinobi descubrieron con facilidad el escondite del extranjero, asesinaron a su traductor y capturaron o asesinaron a Narumi, pues no aparece, y el extranjero o bien está muerto o en poder de los shinobi que ahora sí sabemos que obedecen órdenes del noble Tsutui Junkei cercano al clan Akechi, enemigo del actual Shogun y dueño hasta ahora del castillo.

SESIÓN 5 – CURACIÓN:

Como no podía ser, después de un pequeño descanso el mayor esfuerzo de toda su vida, por suerte entre la maraña de campesinos hay comerciantes y al menos dos curanderos con cierta habilidad, pero las heridas del grupo no les parecen tan graves a ellos mismos, lo grave es lo que les espera a continuación.

Los curanderos afirman que sobretodo Chikahi-dono debe reposar al menos 3 días, Koreyoshi-sama también pero su estado es mejor, de todas formas el grupo ve con agrado la pausa, el pueblo ahora mismo les adora, no todos claro por su estatus, pero si son aceptados y cualquier cosa que necesiten se la proporcionarán.

Vayamos a la trampa, porque sí el asalto al castillo fue un peón que el enemigo sacrificó a cambio de obtener al extranjero y asestar un golpe al grupo, el cual aunque se sienta más unido no puede negar que todo fue un engaño y que no hicieron nada por evitarlo. El grupo consigue comida, dos carros impecables con sus caballos, y alguna ropa extra para el invierno. Koreyoshi-sama descubre que su preciado Ödachi está mellado, un golpe impreciso más y se partirá, su reparación es muy cara y sólo podrá realizarla en una ciudad de camino al castillo de Akechi, un gran templo y centro de artesanos y comerciantes, pero aún quedan un mínimo de 3 joranadas a caballo y eso si no empieza a nevar muy fuerte, por desgracia en su descanso así lo hace y todo el pueblo y alrededores se tiñen de blanco, los más ancianos afirman que ya no se podrán cruzar los pasos de montaña, a la mina será imposible llegar eso seguro y no quedará limpio el camino en 1 semana y eso si el tiempo mejora que está por ver.

Lo que la trampa les enseña es que nunca sabrán cuando les observan o escuchan espias ó Shinobis, deben tomar muchas precauciones. Jiro es el único que conoce el camino hasta el castillo de Kameyama, duro y largo, el grupo propone seraparse pero viajando por el camino claro, se adelantarán el Sensei Muratane y su ex-alumno Koreyoshi recordando los buenos tiempos en que se compenetraban muy bien los dos, les hará mucha falta es mas que probable que les ataquen nada más salir del pueblo. El resto, salvo Sadatsune, les seguirán a las pocas horas. Sadatsune está muy cansado no tiene nada que lo una al extranjero ni tampoco a Narumi como sí ha descubierto durante el viaje con Koreyoshi-sama al que cree muy enamorado, el ex-Ronin decide volver a su tierra y buscar su futuro en una bonita casa con una mujer al amparo de su clan como le prometiera aquel oficial en la frontera con Yamashiro, la carta con su firma así le servirá, perder a su mejor amigo de aventuras le rompió en dos, sus andanzas como ronin tocaron a su fin. Durante el descanso descubren que al menos 3 soldados más se habían escondido fuera del castillo, bueno la familia de uno de ellos, el de mayor rango los ha escondido, afirman ser meros peones, su misión era la de vigilar la casa-pasadizo para evitar la entrada del enemigo, pero les persuadió la mujer de uno de ellos y se escondieron, por fortuna lo hicieron no muy lejos de donde Michihora fue asesinado, vieron solo el final, un total de 6 enemigos a los que no pudieron ver bien, ni ropas ni caras, mas un hombre bien vestido, seguramente Junkei-dono, atacaron por sorpresa a Michihora que se despistó tan solo un instante de la entrada, uno de los atacantes se avalanzó, pero en lugar de atacarle lo distrajo lo suficiente para que otro lo asesinara por la espalda en tan solo un instante, sólo pudieron ver esto y después la salida del resto del tunel, todos llevaban trapos impregnados con algo en la cara sin duda para poder respirar.

La salida de los dos amigos de Ödachi es precedida de una escena de teatro en mitad del pueblo en la cual se hace ver que el grupo se disgrega y hay disputas entre ellos, de haber entre los presentes algún espía este asumirá la disgregación. Todo se intenta preparar mas o menos bien y surtirá algún efecto sin duda pero lo que los Pjs no saben es que serán perseguidos en todo momento y acorralados cuando menos se lo esperen, igual con mucha fortuna les permitan acercarse al gran templo, a la mina imposible, el paso está bloqueado.

El viaje hacia el norte, para llegar al templo a tan solo 35 kilometros de Kameyama, capital y hogar del enemigo, es apacible y tranquilo apenas un par de encuentros en unas 10 horas, nada que les aporte información a nuestro grupo de cabeza que creyendo que están avanzando más despacio para reagruparse con sus amigos que salieron unas 6 horas más tarde están viajando más deprisa, debido a que el grupo perseguidor se encuentra con peor clima que el de cabeza y el barro y el agua-nieve les hace ir más despacio. Koreyoshi-sama y Muratane-dono acaban su día cerca de un tranquilo bosque. La ubicación no es muy buena, ambos son viajeros ocasionales, después de todo siempre tenían o bien a Sadatsune o a el resto de ronin y a veces algún que otro campesino para echarles una mano, ahora han decidido acampar solos, esperan que el resto del grupo les dé alcance en tan solo 2-3 horas. Error, eso no sucederá hasta bien amanecido.

Comienzan a preparar un pequeño refugio, un paravientos, hojarasca demasiado húmeda y algo de yesquero del bosque, por desgracia el suelo esta semi-helado, aún no han habido heladas serias por la zona, pero las mínimas por la zona bien pueden llegar a 5 grados negativos. El suelo por tanto es poco practicable, y la cobertura a pesar de estar en un bosque tampoco es buena, hoja caduca. Apenas estarán a 200 metros del camino, otro pequeño error debido a que desconocen el terreno que pisan y temen perder el camino, que como ya se comentó en otras ocasiones es bastante difuso.

Total que tienen frío, comen lo que llevan encima, carne ahumada, pasta de arroz y poco mas. De pronto divisan al fondo del camino, por el norte, un jinete, malas noticias, no parece amistoso.

Se preparan para lo peor, recogen todo lo que pueden ocultan el carro de forma que parezca abandonado hace mucho y espantan al caballo, sin duda el jinete avisará, les ha visto pero si se pierden por el bosque, y como aún no habían encendido fuego, sus compañeros al ver el carro abandonado pensarán que se equivocó, bueno eso esperan los maestros de dojo de ciudad.

Sus esperanzas se desvanecen, corren todo lo que pueden por terreno casi helado, Muratane-dono tiene su odachi, pero Koreyoshi-sama tiene el suyo mellado, un mal golpe y podría perderlo, aunque se expone mucho comenzará a luchar con ko-dachi, ó Wakizashi, una espada corta en terreno arbolado no está mal pero la densidad del bosque es baja y no hay ramas bajas. Se esconden lo mejor que pueden a unos 200 metros del campamento improvisado, total unos 500 metros del enemigo más cercano cuando estos llegan a donde vieron al vigía. El grupo de al menos 15, llega a la altura del camino desde donde se ven los restos de la acampada, se acercan a revisarlos. Bueno como pensaba Muratane-dono parece haber algo de confusión inicial. Pero no dura nada, en apenas unos instantes se organiza una batida, al menos 7 soldados a pie armados con lanzas se alinean en un radio de unos 100 metros, ellos están justo en medio, en unos 2-3 minutos les llegarán a ver.

Otra ocasión para una digna muerte, según cada cual, Muratane-dono prefiere morir hoy en un buen combate debido a que ve en Koreyoshi-dono a un digno y gran discípulo, de hecho sin que este lo sepa el sensei intentará proteger su vida para que su arte siga vivo y Koreyoshi sea conocido y a la vez temido.

Pero otra lucha más se interpone, bien pueden caer lo dos, pero Muratane-dono no desea ese final. La lucha es rápida como en anteriores ocasiones los asaltantes se ven sorprendidos, los árboles sirven de escondite momentáneo, los atacantes subestiman a sus rivales creyendo que su superioridad numérica les dará la victoria por sí misma, terrible error, dos muertos ante Muratane antes de que Koreyoshi sea descubierto, se descubre en buena posición, un caído más, su wakizashi se traba en el cuerpo, recoge su Katana, lo que le da una pequeña ventaja a falta de su Odachi; 3 muertos más en sendos turnos, queda uno sólo con vida, huye junto con el grupo que le espera al borde del camino.

Solucionado, pero a partir de ahora todo se complicará, y ahora ningún enemigo les va a subestimar. Al rato, todo está en calma, la noche cae, Koreyoshi y Muratane se miran, creen que el fin está cerca, ¿dónde estará el resto del grupo? ¿los habrán capturado? A la mañana siguiente son respondidos, aparece el grupo de retaguardia unas 10 horas más tarde de lo esperado. Jiró indica que el camino es largo y casi siempre muy ténue, apenas se ven las rodadas de algún carro, pues no circulan muchos. Esto explica que por una o por otra el grupo de cabeza acortó camino, mientras que la retaguardia siguió una senda más cómoda pero menos directa, la habitual.

El caso es que al juntarse todos reciben las malas noticias, los están persiguiendo, ya no hay duda, y ahora serán un objetivo prioritario del clan Akechi, el enemigo dará con ellos quieran o no. Jiró les dice que su única oportunidad es seguir por las montañas en busca de uno de los dos monasterios jesuitas de la provincia. En él podrían buscar refugio, bueno eso cree sólo Jiró, el resto ve su final demasiado cerca, no lo temen, solo están algo tristes. ¿estarán vivos Antonio ó Narumi? quien puede saberlo. Seguir camino directo hacia la capital donde es posible que se encuentren los secuestrados es un suicidio, el enemigo les espera, ¿cómo lo saben? un jinete ha llegado antes de partir, al acercarse lo reconocen, es Sadatsune, cuenta lo que ha podido descubrir, les persiguen y saben casi todo, él intentará despistarlos con los caballos, los carros se abandonan, se cargará lo necesario, incluída casi toda la pólvora.

El primer día de marcha transcurre con mucha calma, demasiada. Jiró les avisa en unas horas alcanzarán un paso de montaña, es posible que descubran una aldea cercana, así es, un pequeño valle y una aldea en apariencia abandonada, nada les indica que les persiguen hasta que Koreyoshi cree ver algo en la bruma a un par de kilometros detrás, rodean el valle para no entrar en la aldea. Al acabar el rodeo aparecen en el camino de salida de la aldea, un letrero dice “epidemia”, ¿qué será?, no quieren saberlo, huyen, descubren al grupo perseguidor, todos están nerviosos. Jiró dice que el paso queda muy cerca, pero la noche se acerca, acampan, ya sin la ayuda de los ronin Sadatsune ó Michihora que tenían más experiencia y buscaban refugio de forma rápida y eficaz, de todas formas se conforma un pequeño parapeto con ramas y hojas para evitar parte de la humedad y frío de la noche. Se descansa lo justo. Al amanecer toca partir. Al mediodía avistan el paso, Jiró les indica que podría retrasar a sus perseguidores muchas horas, en el paso hay una gran roca con poca base, la pólvora ayudará, todos le miran sorprendidos, le dicen que sólo el más poderoso de los kami podrá ayudarles con eso, que está loco.

El día avanza, el paso de Ukihara, sí hay una gran roca, inmóvil, parece estable, pero Jiró afirma que lo logrará, Ujinaga-sama se lo toma a risa y dice que le ayudará, Jiró le dice que está de acuerdo pero cuando se acerque el momento de más peligro se alejará.

Así lo hace, pero Jiró no puede prever el exceso de humedad en la pólvora, la cantidad de pólvora que utiliza resulta excesiva, la presiona como puede dentro de un gran hueco debajo de la roca, casi puesto a posta, pero sus conocimientos de ingeniería en explosivos son nulos porque dicha ciencia aún no existe. Intenando prender una corta mecha, una chispa prende un reguero de pólvora que surgió de la roca por culpa de la cantidad utilizada, Jiró sólo tuvo tiempo para ver prender un instante la chispa, después la explosión originada fue inmensa, todos los personajes tardaron más de 1 minuto en levantar la cabeza del suelo, pero sólo Ujinaga-sama está en el suelo por el impacto, de Jiró no se sabe nada, Ujinaga-sama no ve nada. Se ha quedado ciego y Jiró ha desaparecido, nada que enterrar, de todas formas recogen algunas cenizas creyendo que son los restos del alfarero y los entierran cerca de la gran roca, la cual no solo se ha movido, sino que ha cubierto el paso de forma permanente.

Digno final, ni idea, espectacular sí. Otra baja, han retrasado a los perseguidores, pero no saben que les espera a partir de ahora. La huída a ninguna parte, Jiró era el único que conocía estas montañas, sólo les indicó que debían seguir hacia el norte unos 20 kilometros puede que más, si el terreno se pone peor pueden tardar hasta 3 días en llegar, sin caballos, con menos carga, toda la pólvora restante es abandonada, nadie sabe manejarla y visto lo sucedido para nada.

Avanzan, siguiente paso, más suave que el explosivo Ukihara, descubren un nuevo poblado, comienzan a rodearlo. Por desgracia enseguida descubren que este poblado tiene otra epidemia, de exceso de tropas a caballo, un grupo sale en dirección norte, otro en dirección sur, hacia ellos, y al menos otro grupo que habrá en el poblado, por el número elevado de chimeneas y luces, más que casas.

Ahora sí estamos cerca del final, el grupo sur, al menos 15 jinetes y algún soldado que les siguen, los caballos no son muy eficaces, empieza a nevar fuerte, la visibilidad se reduce un poco a pesar de que hace unos minutos casi estaba completamente despejado, momento en que el grupo descubre que el pueblo está abarrotado de enemigos.

El grupo sur pronto les dará alcance, nuestros protagonistas otra vez agotados salen del camino, se internan en el bosque esperando despistarlos, pero sospechan que lo mismo que ellos vieron al enemigo este les haya visto también a ellos. Parace que así es. En cuanto el grupo de enemigos sobrepasan el valle, buscan rastros, por desgracia nuestros Pjs, no son abezados cazadores, sus rastros son evidentes, el bosque se llenará de sangre muy pronto.

Táctica, sin esto están perdidos, dividen el grupo, Koreyoshi-sama, el más grande y más torpe, se alejará más al sur y tratará de separar a los asaltantes, mientras Muratane-dono, ayudará a que Ujinaga-sama muera de forma digna, está ciego, pero empieza a ver formas, se anima, pero no es suficiente, sólo le permite caminar solo unos metros, justo lo necesario para que Muratane-dono pueda defenderse, pero el sensei duda que Ujinaga-sama pueda hacer nada, espalda contra espalda, no hay otra.

Koreyoshi-dono, digno alumno de la escuela de Muratane-dono, demuestra una vez más su maestría, esta vez el Odachi de su maestro surge de sus frías manos, máxima concentración, su aspecto y tamaño siguen intimadando a todos sus enemigos, y así es como comienzan sus combates, ya casi siempre contra un gran número de enemigos, total, ni 6 turnos de combate y 4 muertos, dos de ellos desmembrados en la nieve, que sigue cayendo copiósamente.

Nos olvidamos del otro sensei que sigue con vida a pesar de su negativa a usar armas, bueno salvo unos pequeños cuchillos gemelos y un par de puños de durísima madera, útiles contra otros expertos en artes marciales y que por ahora le han servido muy bien contra samurais con espada. Pero esa fortuna o destreza llegó a su fin, Chikahi-dono ve su fin contra 3 samurais muy bien armados en una ladera repleta de nieve en tierras de Akechi, una Katana se hunde en su cráneo, final, dos de los tres samurais han caído, uno desangrado y el otro con una pierna rota por tres sitios, pero el tercero acaba con su vida. Llegan enseguida Muratane junto con Ujinaga, vengan a su hermano. Total, casi todo el grupo atacante ha sucumbido, pero nuestro grupo tiene otra gran baja, sólo quedan Muratane, Koreyoshi y Ujinaga, deciden emprender camino a la cima más próxima e intentar alejarse del resto de los atacantes, pero hay mucha más tropa por la zona, el final está muy cerca.

SESIÓN 6 – EL TORI SOLITARIO:

La cima de la colina arbolada se convierte en una meta moral para nuestros exhautos aventureros cazados como lobos, no por el valor de su piel, sino por el de su propia vida. ¿Habrá algo allá arriba? pues sí lo hay, un Tori, un arco signo inconfundible de un lugar sagrado y con suerte un templo donde poder refugiarse.

Es una teoría que ilusiona tanto a Muratane que se apresura a la búsqueda de el templo, con la mala suerte que debido a la nieve y a sus ganas por avistar algún atisbo de edificio y/o santuario cae al intentar burdamente trepar a un árbol, por suerte el espesor de la nieve que hay y la que ha caído del árbol amortiguan su caída pero no lo suficiente, posible rotura de su pierna derecha aunque sólo se trata de un esgince por el golpe. Cojeando y con la fe de haber visto algo en la espesura guía al resto.

Si hay templo y sí está habitado. Con tanta fortuna que en el templo se encuentra ya refugiado Antonio de Andrade, quien fue conducido por Narumi hasta aquí para huir de la influencia de Akechi. Pero nuestro grupo ha metido la pata una vez más, y no solo Muratane, pues han vuelto a poner en peligro a Antonio.

El recibimiento es muy frío, como el día, el grupo agotado y dolorido pide ayuda, pero el orgullo de Ujinaga al ver a otro misionero portugués, pero no es Antonio, le ciega y lo golpea nada más verlo. Horrible Muratane lo humilla, es terrible, los monjes lo más seguro que les odien y les entreguen en cuanto oigan a la tropa acercarse. En ese momento Antonio, no con mucho pesar acude en su auxilio, calma los ánimos e intenta justificar lo ocurrido de la forma más apresurada posible, pues en seguida aparece una monja que se encontraba en el bosque, Osiyo, Sensei del templo, la llama, Ryoko es su nombre. Ella no es gran cosa, muy joven y bastante atractiva, ropas muy humildes, sin duda acogida por los monjes por no tener a donde ir ni casa donde servir. Ryoko da la alerta, un grupo de hombres armados llegarán en breve.

Se apresuran a esconder a los insolentes visitantes como pueden, cerca de un altar hay una trampilla oculta donde caben 3 hombres de talla media, solo que Koreyoshi y Muratane no son de talla media.

Es todo muy precipitado, Ujinaga no consigue entrar, Osiyo le reclama, por supuesto le recriminará lo ocurrido en el patio, no lo hace pero le ofrece una solución, raparse apresuradamente la cabeza, cubrirse con una túnica y convertirse en 2 minutos en el ser más calmado de la provincia, o eso o huye por la montaña él solo. Escoge quedarse con sus amigos y jugarselo todo. Su disciplina es puesta a prueba de una forma terrible.

Los soldados irrumpen en el patio reclaman de la forma más ruidosa y grosera posible a todos al patio. Salen todos, los portugueses por supuesto ya estaban rapados, y aunque no es común, sí se ven Nanbanjin conversos en Japón, solo que tres juntos en un pequeño monasterio, muy extraño.

Eso no parece preocupar al samurai que dirige el grupo de caza, está muy obsesionado con encontrar a los supervivientes, le han causado ya muchas bajas.

El jefe que dice llamarse Kawajima Exige, también de la forma más ofensiva posible, entrar en el templo y registrarlo. Osiyo ejerce su escasa autoridad y le bloquea el paso de forma sutil pero clara, la mirada de Kawajima le hace sudar y se retira.

El oficial entra, para Antonio y Ujinaga que están en el patio sudando como cerdos, son los 2 minutos más largos de toda su vida. Por fortuna el registro es negativo. El oficial mira a todos los monjes directamente a los ojos, Ujinaga se la juega, pasa la prueba con un aprobado raspado. Kawajima grita “En marcha”, Antonio y Ujinaga saltan como si les hubieran atacado, sus corazones casi explotan a la vez.

El resto del día transcurre entre descansos y explicaciones, explicaciones entre Antonio y el resto del grupo, y explicaciones al Sensei de este humilde templo del porqué de su huída. Aunque esto último Osiyo no llegaría a entenderlo ni en 2 meses, su fe y su buena voluntad le dicen que a pesar de todas sus impurezas e incluso maldades son ante todo un grupo de amigos que siempre afrontan los peligros en bloque, unidos. De todas formas no llega en ningún momento a confiar en ninguno de ellos.

Los siguientes 3 días transcurren en calma, conocer algo a la congregación, sus motivos para estar casi aislados en la montaña y los problemas por los que están pasando, ven al grupo como una amenaza más, de hecho la desconfianza de Osiyo le hace ver que su llegada ha sido un mal presagio para el futuro incierto de su templo. Su situación es límite, apenas reciben visitas, el culto cristiano está camuflado en todos los rincones, Ryoko se encarga de esconder los objetos más llamativos a la primera señal de peligro, a eso había salido la primera vez que se vieron en su llegada al templo. De hecho Ryoko aunque atractiva y desamparada no es una persona que busque ningún apoyo ni consuelo, es muy independiente y pasa horas a solas en el bosque, Osiyo teme que haya perdido su cordura, su pasado aunque les es desconocido ha dejado claras señales en su carácter distante y en su rostro siempre cambiante, muy tiste a veces y en ocasiones feliz pero con una sonrisa muy falsa y que esconde mucha tristeza y soledad interior, sin duda su pasado ha sido terrible.

El descanso aunque excesivo es casi obligatorio, Muratane apenas podía moverse, el frío y unos fuertes dolores en el tobillo le hicieron temer lo peor, por suerte y gracias a la ayuda de Ryoko se ha recuperado y ya puede caminar.

Después del obligado descanso toca volver a la realidad, el templo pasa por una situación extrema, necesitan información del exterior, víveres, pero básicamente ayuda, Osiyo decide abandonar el templo, la situación es extrema, buscarán refugio en otros templos o trabajarán en lo que puedan, poseen bastantes conocidos y amistades en los pueblos de la zona. Decidido todos viajarán al pueblo de Utsuma a unos 9 kilometros en el fondo del valle, allí lograrán información y se separán en busca de un futuro fuera del templo. Han sido casi 30 años de convivencia, Osiyo fue el tercer monje en llegar, el resto, aparte de los portugueses llevan unos 12 años conviviendo y ayudando a los pueblos de la zona, han visto una guerra, 2 epidemias y hambrunas, una gran sequía y varias nevadas que les mantuvieron casi aislados varios meses. El edificio del templo es una construcción sencilla de adobe y madera, con adornos, ha sufrido 3 remodelaciones en su vida, y ahora ha llegado el final.

Todos se despiden al salir del templo que fue su vida durante dos lustros, el pueblo de Utsuma les espera, en unas 4 horas estarán allí, hay nieve pero para nada lo que llegaron a ver al menos 3 veces en los últimos 10 años, nevadas de al menos 3 metros de espesor.

El camino hasta el pueblo muy despejado, demasiado para Muratane. Koreyoshi cuando estan cerca se adelanta para averiguar lo que pueda. Pasada 1 hora de espera, Koreyoshi regresa con el semblante de un cadaver, la situación en el pueblo es de masacre total, un grupo de bandidos está atacando a los aldeanos indefensos, los están masacrando sin más, no persiguen nada no preguntan apenas nada, sólo buscan y asesinan. Muratane no puede hacer otra cosa, todos al pueblo. Los monjes se despiden ahora, ven en esto demasiado odio y violencia, Osiyo se enfurece sabe que se equivocó al aceptar a esta gente, desvian su camino, se despiden friamente, Muratane les pide que se queden a auxiliar a los supervivientes, es tarde ya se han ido.

Nuestro grupo, Antonio, Ryoko, Muratane, Koreyoshi y Ujinaga se dirigen al pueblo a intentar parar la matanza, Antonio y Ryoko se quedarán al margen, pero Antonio insiste en ayudar, pide un arma, Muratane acepta. En el último momento aparecen los monjes, se quedarán al margen y ayudarán en lo que puedan a los supervivientes.

Después de tanto descanso, tanta palabrería, toca la acción, la cual todos odian ya. Todo es muy fácil, los asaltantes no esperan resistencia y son sorprendidos, apenas quedan 4 en pie en unos pocos minutos de asalto, la situación es muy favorable, Ujinaga con su arco en la ventana superior de una casa, los asaltantes del interior al menos 2 yacen muertos, quedan no más de 4 en el pueblo según lo que pudieron ver al llegar, pero están rodeados, no tardarán en caer, 2 muertos más en la calle, quedan 2, Muratane les obliga a salir, salen arrojan sus armas y se arrodillan.

Pero eso no es todo, una gran voz se escucha desde las afueras del pueblo se ven algunas armaduras, caballos, y estandartes, una tropa armada, puede que más de 50 rodea el pueblo.

“Muratane, escoria disfrada de sensei, suelta al portugués o sereis todos aniquilados”

Una trampa, por eso era tan absurdo y sin sentido el ataque de los bandidos, capturaron al menos a uno con vida e intentaron que hablase momentos antes de descubrir la trampa y los motivos de su ataque no eran nada claros. Todo ha sido una trampa para capturarles.

SESIÓN 7:  ENCUENTROS

Es lo que Muratane ya sospechaba, semejante asalto sin sentido contra aldeanos indefensos, sucede a menudo sí, pero este era demasiado obvio y sobretodo fuera de la época de cosecha.

Resultado, sólo queda un bandido con vida, apenas quedan aldeanos vivos en el pueblo, todo para cogerles, que masacre, Muratane y los suyos se sienten viejos lobos a los que les ha llegado su hora y son atrapados sin posibilidad de escape.

Ujinaga y Koreyoshi no se dan por vencidos, mientras Muratane reune a Narumi, la monja Kawata, Antonio y uno de los monjes Motoyama un curandero que como Antonio se refugió en el templo huyendo, nadie le persigue, solo siente cierta aversión hacia el clero, todos los monjes de este pequeño templo sin embargo son viejos conocidos suyos, grandes amigos, y hacia los portugueses siente cierta cercanía, aunque sus artes curativas se alejan de las formas europeas, estos últimos han visto lo hábil y amable que es con sus pacientes quienes pasan a ser sus amigos, razón por la cual se creó gran cantidad de enemigos dentro de su orden la cual abandonó hace ya 10 años, a sus cerca de 40 años su único anelo es ayudar a los demás, hacer el bien y buscar un lugar dentro de alguna orden extranjera o simplemente alejarse lo más posible de los templos budistas en los que ya no cree.

Muratane informa de la situación a los presentes, no hay salida, si aquí solo quedáramos los samurai, Koreyoshi, Muratane y Ujinaga, la salida es obvia, combate final, pero con Antonio, Narumi, Kawata y Motoyama en medio eso no es posible, asi que les miente y les dice que se entregarán para que nadie sea herido. Por desgracia su mensaje no llega a ser escuchado por su discípulo y por Ujinaga, que salen como movidos por un demonio a buscar una gran casa con al menos 2 alturas desde la que observar la situación y buscar alguna salida. De haberse quedado un minuto a hablar con su jefe, les hubiera persuadido, no porque no hubiera salida, sino porque explorar una gran casa en mitad de una trampa puede depararles algo peor, más bandidos o campesinos asustados que intentan defenderse lo que puede dar lugar a heridos.

Pero como en muchas ocasiones anteriores, Ujinaga sobretodo actúa primero y piensa cuando ya es tarde. Con tanto acierto que al entrar en la casa, amplias habitaciones, lujosa para ser un pueblo tan sencillo, pero siempre es posible encontrar al rico comerciante, o al representante del gobierno en un par de casas en el pueblo más pobre de todo japón. En este caso hay una pequeña familia, padre, abuela y dos niños, abrazados junto al hogar y muertos de terror. Ujinaga mira de reojo, justo cuando entra el gigante Koreyoshi, algo llama la atención de Ujinaga, una reacción inusual del padre, cosa normal al ver a un gigantón armado con Ödachi y armadura, pero la reacción del padre difiere mucho de la de su familia, mucho más calmado, un pico de un pañuelo de seda sobresale de sus ropas, viejas y gastadas, en una casa de “ricos” una pobre familia y un padre que oculta un accesorio que vale lo que 20 ropas como las suyas. Ujinaga desenvaina, Koreyoshi reacciona igual que un parpadeo, el padre aleja a su familia, se levanta, Koreyoshi lo va a capturar, el padre se despoja de su disfraz, armadura completa, rostro ahora algo conocido para Ujinaga, Koreyoshi no lo mira, sólo lo sujeta con fuerza. De las paredes surgen hombre armados, la puerta de la calle ya está cerrada, están atrapados.

El hombre habla, por dios, es Junkei, el odiado, exige ser soltado y negociar por las vidas de los viejos lobos atrapados. No negocia, afirma porque le hayais atrapado, sino porque les necesita para algo mucho más importante. Ujinaga y Koreyoshi están perplejos, Koreyoshi ni reacciona tiene tal fijación por no soltar a Junkei que casi lo deja sin aire, del fondo de la habitación surgen una tropa mínimo de 15 hombres armados, 4 de ellos portan pesados rifles de mecha que apoyan en sendos soldados auxiliares, las armas apuntan en pareja a cada asaltante.

Mientras tanto Muratane que ha visto entrar a los alocados samurais, ve cerrarse la puerta, algo ocurre, manda a Narumi que rápidamente suba al segundo piso a espiar que ocurre. En apenas 2 minutos Narumi regresa, ha podido verlo todo, Muratane está alucinado, es terrible, sus amigos pronto morirán al caer en una segunda trampa. Pero al cabo de otro par de minutos la puerta se abre y de ella salen algunos soldados y…

En la habitación el ambiente es demsiado tenso, a Ujinaga le traicionan los nervios, pide a Koreyoshi que lo mate, pero eso sería su fin. Junkei es mucho más ágil mentalmente que ellos, ellos son la fuerza bruta, reaccionan sin meditar lo que hacen. Junkei los convence, serán bien tratados si les sueltan y saldrán con vida del pueblo y mucho más allá, todos los hombres de la casa y los que rodean el pueblo están bajo sus órdenes si acceden podrán salir indemnes.

Koreyoshi sí cree sus palabras, siente mucho odio y rabia, pero lo que dice seguro que es cierto, sino para qué esta doble trampa, con haberles rodeado y disparar hubiera bastado para matarles, Junkei les utilizará sin duda pero los dejará vivir. Le sueltan y le permiten hablar, les empieza a explicar que podrán salir de la provincia enemiga sin ser perseguidos ni atacados, se lo garantiza y saldrán todos incluído él mismo. Sale un momento junto con varios de sus hombres para llamar a Muratane.

Muratane no se lo podía creer, sus compañeros siguen vivos y Junkei también. ¿qué pasa? Se reúnen todos en la casa, la tropa espera fuera salvo algún ayudante de Junkei. Les explica el plan más brutal que hayan oído jamás. Deben acompañarlo hasta Yamato, entrar en el capital y asesinar al Shogun para lograr empezar una guerra, guerra que Akechi Mitsuhide ganará gracias a los contactos y apoyos de Junkei en Iga. De todo esto los ronin revestidos de samurais no saben nada, ni le creen ni tampoco piensan matarle mientras sus hombres estén cerca, al salir del pueblo todo será distinto. Pero Junkei, que por supuesto tiene que explicar sólo parte de su plan debido a la falta de conocimientos de estos hombres en el poliqueo más básico les advierte también que al salir del pueblo sólo estarán solos un mínimo trayecto, que en todo momento son vigilados por un grupo de asesinos expertos, asesinos que han seguido al grupo en todo momento mientras se acercaban al castillo de Akechi, por eso Junkei lo sabe casi todo, de hecho se registró el templo sabiendo que estaban ocultos e incluso el oficial que lo hizo tuvo que aparentar, cuando vió a un samurai recientemente rapado junto con el resto de monjes, su piel tan blanca, su aspecto aún tapado con la túnica delataba a Ujinaga, pero tenía órdenes de dejarlos y averiguar si tenían problemas graves, heridos por ejemplo. Estos último datos, y los detalles sobre sus peripecias en las montañas terminan por convencerlos, o hacen lo que dice o morirán.

Muratane da su palabra, le llevarán a la capital, pero le explica que ellos no son asesinos, que fracasarán en la capital, le responde que no se preocupe, recibirán ayudas en el camino y no deberán preocuparse de nada hasta llegar a la capital.

La salida del pueblo se podría resumir en un corten, como una escena de cine cualquiera, los soldados abandonan sus puestos defensivos, el jefe que gritó a Muratane y que controlaba a la tropa del exterior del pueblo, al menos 70 hombres bien armados y 30 auxiliares y cargadores para al menos 20 rifles, sin duda era su final. Todos abandonan el pueblo en dirección contraria a Junkei y su extraño grupo al que se unen los monjes restantes perplejos por ver tanto soldado y apenas lucha. Junkei en unos minutos regresa con su grupo, le pidió a Muratane unos minutos para ordenar a sus hombres dónde debían ir, el hecho de no dejarle dar estas órdenes sin su presencia era fundamental, de averiguar Muratane dónde iba la tropa de Junkei hubiera podido influir o cambiar la dirección de su huída para favorecerles.

Una vez reunidos, le piden a Junkei que les deje acercarse a recoger algún arma oculta en el templo, este les dice que no hay problema, que su camino pasa por el templo. Salen del pueblo, en los minutos siguientes ya en calma, los ronin ennoblecidos siguen pensando en porqué han admitido esto, pero no hay mucho tiempo para la reflexión, de la cima de la siguiente colina surgen unas figuras, ha dejado de nevar hace poco, pero la niebla es muy densa, sólo ven siluetas, pero todos se preparan, instintivamente Muratane mira de forma terrible a Junkei, quien a su vez está atónito, no se lo puede creer, este grita, el nombre de su lider, Akechi, el cual le responde con una risa maléfica.

Joder, otra trampa, cuantas van ya en un solo día, esto es insoportable. Akechi dice que Junkei le ha traicionado y que será asesinado como una alimaña junto con sus ayudantes sean quienes sean. Muratane hace lo posible por interrumpir a Akechi sin provocarle, respetuosamente le pide ser escuchado antes de que les maten, apela a las mujeres indefensas y monjes pacíficos presentes. Después de intentarlo con toda su inteligencia Akechi accede, le permite hablar. Muratane le dice que Junkei no es un amigo suyo, que les ha engañado como a su jefe y están con él bajo cohacción. Akechi se ríe, ninguno tiene ataduras, no hay más tropa a la vista.

Fin de trayecto, todo acabará ya, todos muertos o la máxima gloria frente a los dos enemigos más poderosos de todos, Akechi Mitsuhide y Junkei, el primero acabará con ellos, en mitad de un monte desconocido para ellos, tan sólo hace 5 días que llegaron aquí y sus vidas están, de nuevo en juego, esta vez todos juntos. Muratane, el viejo e inteligente maestro impone su experiencia y carácter para organizar la defensa, objetivo, demostrar a su enemigo que odian a Junkei con todas sus fuerzas y no son sus aliados. ¿cómo se hace eso teniendo cara a cara a tu primer enemigo y en tus filas al segundo? Primero, protegiendo a Junkei de una muerte segura aún a costa de las suyas. Y eso, si Muratane consiguiera que Junkei no muriera o resultara herido demostraría que sí, que hicieron un trato con él, pero nada más, Akechi podría, si es que quiere, perdonarles la vida, aunque Muratane no está para nada seguro no lo demuestra, esa debilidad destruiría su estrategia y todos morirían seguro hoy, con su estrategia quizá alguno pueda ver otro final distinto.

La estrategia sería muy acertada de no tener Akechi una tropa de unos 25 samurais expertos, incluyendo 4 arqueros listos y 4 arcabuceros cargados. Por suerte para nuestros protas, como ocurre con muchos héroes, han tenido la fortuna de contar con el factor clima a su favor, la temperatura es muy fría, por debajo de cero grados, pues se encuentran a 1.500 metros de altura, nieva lo que hace casi imposible que las armas de fuego disparen, y los arqueros aún con tiros fáciles no lograrán disparar con la disciplina necesaria, el frío, la nieve y la humedad les impide prácticamente usar sus arcos. Aun así las dos descargas casi simultáneas, disparos y flechas, se producen de la peor forma posible, sólo una flecha lleva la dirección adecuada, errando también el tiro, y sólo un arma de fuego realiza un único disparo siendo a continuación sus portados tropa a pie armados con wakizashis, al igual que los arqueros. Pero ese único disparo acierta en el hombro de el mejor de todos los guerreros presentes, el gigante Koreyoshi, la herida es leve, gracias a que no ha dado de lleno, sólo le ha rozado destrozando la armadura de su hombro. El combate comienza, el enemigo carga desde una posición elevada, Muratane reúne a quienes pueden luchar de entre los suyos, su discípulo herido, Koreyoshi, el arquero y ex-Ronin Ujinaga, Narumi y por último uno de los monjes Motoyama, armado con una lanza que hará lo posible por proteger a todos los suyos. El resto de no combatientes rodean a Junkei, quien perplejo por la estrategia de Muratane, grita pidiendo luchar para proteger su vida, como buen enemigo cobarde sólo es eso, un grito desesperado, pues desea en el fondo que le protejan para poder él mismo acabar con la vida de Akechi cuando todos hayan muerto. Un estúpido sueño de cobardes que por suerte no se cumplirá. Ujinaga ejerce de artillería, como único arquero, aunque no muy experto, su odio a Junkei y al clan Akechi le otorgan la disciplina y fuerza suficientes, el blanco de su disparo es como no podía ser otro, Akechi, sólo tiene un intento, después a luchar por su vida, acierta, todos gritan de alegría, Junkei los mira con sorpresa, ¿todo ha acabado?, no para nada, Akechi se mueve aún, sus 3 auxiliares conseguirán levantarle, el enemigo carga contra los héroes. El combate es muy rápido, la táctica de Muratane sí obtiene un éxito inicial, el poder artillero del enemigo está anulado y su defensa es muy útil, consiguen que no más de 2 hombres se enfrente a cada uno de los defensores, algo que los tres expertos guerreros podrán asumir, salvo que Narumi siendo mucho menos hábil aunque si inteligente la pondrá en apuros. Pero el último de los defensores, Motoyama, por desgracia no es ni experto, ni muy inteligente, ni avezado en el arte de la guerra, es el primero en caer, una herida fea en la cabeza, por suerte para cuando esto ocurre, Koreyoshi se ha zafado de sus 2 primeros adversarios, hiriendo de muerte al primero y sentando al segundo lo suficiente como para bloquear durante unos segundos a los atacantes de Motoyama, Antonio de Andrade demuestra su coraje, sacando al monje herido de la lucha. Ujinaga y Muratane luchan y en varias ocasiones están a unos milímetros de resultar heridos de muerte, Muratane y Koreyoshi han actuado en sus primeros instantes con la ventaja del alcance de sus armas, aunque en acciones posteriores esta les perjudique logran, como en anteriores ocasiones una victoria moral sobre el enemigo, que ve como 4-5 enemigos caen en el primer minuto de refriega. Akechi aún se están incorporando mientras nuestros protagonistas aguantan el feroz ataque como puede, ya no son soldaditos inexpertos, ni campesinos cabreados, son serios adversarios, rivales que de forma individual podrían hacer dudar hasta a Muratane, pero que en grupo resultan letales. La batalla sin embargo la está ganando Muratane, 3 tantos a 0, impactan sobre su enemigo y lider, reciben el ataque de la mejor forma posible y derrotan a su artillería con habilidad y la ayuda climatológica pertinente. El siguiente tanto será el definitivo, los enemigos siguen cayendo bajo las espadas de nuestros 3 héroes supervivientes y sin miedo al final. Su poder físico y mental es máximo, colaboran, unen sus espaldas para encarar mejor a su enemigo y ahora después de tan solo 5 minutos de combate, sólo quedan en pie 3 enemigos, a parte de los auxiliares de Akechi y por supuesto Junkei que ni ha luchado ni ha sido herido, la batalla ha sido una victoria, el último enemigo muere de forma horrible a manos de Koreyoshi, Ujinaga no podría vencer a su último enemigo, no le quedan fuerzas, pero los 2 supervivientes huyen, no es relevante.

Entonces ocurre el amargo final para los enemigos vencidos con honor y disciplina. Junkei intenta huir como rata cobarde. Muratane se lo impide, le exige que ponga fin a su patética vida, Muratane le ayudará encantando. Junkei, aun sabiendo que no tiene nada que hacer se niega. Muratane no lo piensa, una estúpida carga de Junkei será su último movimiento, el arma de Muratane atraviesa las entrañas de Junkei, el grito es aterrador, el movimiento de Muratane desplaza a Junkei para que Muratane pueda mirar de frente a Akechi y este pueda ver en su cara lo que Akechi desconocía, que estos guerreros sí tienen honor y que su vasallo, conspirador, cortesano aprendiz de asesino jamás tuvo. Todo acabó, Junkei yace a pocos metros de su antiguo dueño, ahora sólo quedan los auxiliares de Akechi junto a él, bueno sólo queda Akechi, el resto huye a toda a velocidad pensando en que correran la misma suerte que la tropa.

Muratane, exige ahora a Akechi como si de un vasallo suyo se tratara, sus peticiones son muy sencillas, puente de plata para salir de su territorio y algún tipo de ayuda para lograrlo, transporte, curanderos y comida si es posible. Akechi está alucinado, no responde pero su semblante es claro, no niega nada y deja hablar a Muratane. Saluda y Huye junto con su cobarde séquito.

En poco tiempo se conocerá la muerte de Akechi por tan humillante derrota, todo obra suya con múltiples errores. Nuestros héroes seguirán su huída hacia el mar a la búsqueda del barco que debería sacar a Antonio de semejante aventura, Antonio aunque sigue pensando lo mismo de los samurai, que son guerreros terribles, mucho más salvajes de lo que en sus sueños imaginó el primer día que pisó estas tierras hace ya más de dos años. Pero ha logrado aceptar la amistad y el regalo de mantenerse con vida junto a unos luchadores desconfiados, pero muy unidos.

PUNTO Y SEGUIDO….

Después de semejante gesta, nuestros protagonistas no desean ser conocidos y recibir nada sólo poder tener algún tipo de vida normal, volver a alguna clase de rutina, olvidar parte de lo ocurrido.

Antonio de Andrade. Pudo completar su viaje hasta Sakai adonde llegó 1 mes después de el encuentro con Akechi Mitsuhide, por desgracia su capitán le dió por muerto, las noticias sobre las escaramuzas en las provincias cercanas a la capital fueron suficientes para él, no podían esperar más, su presencia en el gran puerto comercial empezaba a ser molesta para el clan amigo, Hasibha, y como además se esperaban represalias contra el aperturismo del clan hacia lo extranjero, el capitán no quiso averiguar el resultado del conflicto interno que asolaba el centro de la isla de Honsu, se escuchaban rumores sobre muertes y asesinatos con un Nanbanjin como sospechoso, fue demasiado, la presión no pudo soportarla y estaban los comerciantes ricos de la ciudad que aireaban más aún esos rumores para presionar al capitán y cediera su cargamento a cambio de protección, hasta llegaron a garantizarle la entrega de Antonio a cambio de todos sus rifles, y “Ntra. Señora de la Esperanza” zarpó el 15 de Enero del año 1591. Antonio de Andrade llegaría a Sakai el 18 de Febrero. La ciudad era hoy mucho más receptiva a lo extranjero, había samurais queriendo aprender el idioma y algo de las costumbres extranjeras y Antonio acabó regentando una escuela junto con dos ex-jesuitas y un samurai-cristiano en donde enseñaban español y portugués además de técnicas de comportamiento y como no, dibujo Nanbanjin.

Yoshihide Muratane. También vió cumplida su meta, recuperó su dojo, pero no en Sakai, ni en Miyako, en Azuchi (Omi), en el centro de Honsu, el Shogun Totoyomi Hideyoshi quería a hombres como Muratane formando y asesorando a su futuro ejército, tenía grandes planes. Muratane realizó el viaje escoltado y con honores junto con su discípulo Daihachi Koreyoshi, quien le ayudó en todo lo que pudo, no se separó de él, Muratane esperaba aún enseñar a otros alumnos y escoger a un joven guerrero hábil y fuerte para que junto a Koreyoshi difundiera su escuela, recibió todo el apoyo del Shogun y de parte de la sociedad de Azuchi, en apenas unos meses se esperan cambios en el sur, el clan Hôjö es el último apoyo que le quedaba al antiguo shogun, y Totoyomi quiere vigilar sus movimientos.

Sukeoka Ujinaga. Su nobleza, aunque algo manchada por su pasado violento, quedó demostrada, su vida cambió pero no como el resto, quiso unirse a la expedición de Muratane, pero no quería un futuro de servicio su interés era otro, Toyotomi le ofreció un rango militar y que su experiencia contara para las próximas luchas que se esperaban en el sur.

One thought on “Tenga : Salvar al nanbanjin

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